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Soy Mujer, Naci Mujer , afortunadamente tengo que utilizar cuerpo y mente a fin de mejorar lo que consigo, sea amor, amistad o castigo. Siento sobre mi espalda el peso del mundo entero y llevando esa inmensa carga elevo mis ojos al cielo. Cada mes me toca pagar a traves del dolor y malestar una deuda que desde el principio de este cuento llamada humanidad, contrajo una de nosotras y solo por curiosidad. Naci mujer y tengo, por obligacion adquirida el dulce milagro de parir y aunque se este llorando sonreir. En la historia mi papel no cuenta porque en ocaciones lo omiten y en otras piensan que con descalificarme cambiaran los hechos que fueron por derecho. Artistas como poetas, musicos y pintores me usan como su musa para inspirarse y convierten mi imagen en preciosas obras para expresar pasiones, sentimientos y emociones. El poder de la seducion que lo tengo desde que nazco a veces una maldicion resulta que no existe mujer que no haya amado mucho sin haber sido esto su causa de perdicion. Es que si soy timida de "boba" me tildan y si por alguna causa lo contrario soy "perdida" dicen unos de forma hipocrita moviendo la cabeza arqueando las cejas torciendo los labios sin pensar siquiera que toda mujer lleva dentro un angel y un demonio al que le caiga ese es el que se queda. Ahora cuando estoy en el ocaso cuando ya las canas mi larga cabellera blanquea todavia le sonrio a la vida y le digo, "Adios tu tambien eres mujer, compañera"
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Importa La Religion Que Uno Escoja?
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Jan 22, 2012 7:32 am
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¿Importa la religión que uno escoja?
¿A QUIÉN no le gusta encontrar una amplia selección de artículos cuando va de compras? Si en el mercado hay gran variedad de frutas y verduras, podemos escoger las que más nos gusten y que a la vez sean buenas para nuestra familia. Si una tienda de ropa ofrece prendas de muchos estilos y colores a un precio razonable, podemos elegir la que mejor nos quede. Algunas de las decisiones que tomamos en la vida son solo cuestiones de gusto personal. Pero hay otras decisiones, como elegir una dieta sana o buenas amistades, que repercuten en nuestro bienestar. Y ¿qué puede decirse de la religión? ¿Deberíamos verla simplemente como una cuestión de gusto, o consideramos que es una cuestión importante que influye en nuestra vida?
Existe una gran variedad de religiones para escoger. Como ahora hay muchos países que garantizan la libertad de religión, la gente se siente cada vez menos comprometida a permanecer en la religión de sus padres. Una encuesta llevada a cabo en Estados Unidos reveló que el 80% de los ciudadanos “opinan que hay más de un camino para llegar a la salvación”. Además, “1 de cada 5 encuestados dijo haber cambiado de religión durante su vida adulta”. En un sondeo efectuado en Brasil se descubrió que casi una cuarta parte de los brasileños han cambiado de religión.
Años atrás la gente debatía con pasión las doctrinas que diferenciaban una religión de otra, pero hoy día, la mayoría opina que no importa la religión que uno escoja. ¿Tienen razón? ¿Puede influir en nosotros la elección que hagamos en materia de religión?
Tal como un buen comprador hace preguntas sobre el origen de los productos que le ofrecen, uno también hace bien en preguntarse: “¿De dónde salieron todas estas religiones, y por qué hay tantas?”. La Biblia lo explica.
¿De dónde salen tantas religiones? Casi mil años antes de que Jesús viniera a la Tierra, la nación de Israel se dividió en dos: el reino sureño de Judá —compuesto de dos tribus— y el reino norteño de Israel —compuesto de diez tribus que se habían independizado—. Jeroboán, el primer rey del reino norteño de Israel, trató de acaparar la lealtad del pueblo iniciando una nueva religión. “El rey tomó consejo e hizo dos becerros de oro y dijo al pueblo: ‘Es demasiado para ustedes el que suban a Jerusalén. Aquí está tu Dios, oh Israel’.” (1 Reyes 12:28.) La religión que él creó por interés político ya no requería que la gente viajara a Jerusalén —la capital del reino de Judá— para adorar a Dios. Aquella religión duró siglos y llevó a la perdición a millones de personas cuando Dios finalmente le pidió cuentas al Israel apóstata. La religión que inició Jeroboán era en definitiva una maniobra política. Algunas religiones estatales que han llegado hasta nuestros días también comenzaron siendo maniobras para consolidar el poder político.
Muchas religiones surgieron por el deseo de conseguir poder político, prestigio y aceptación popular en lugar de por el deseo de agradar a Dios
El apóstol Pablo reveló otro motivo por el que algunas personas empiezan una nueva religión: “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí” (Hechos 20:29, 30). Los movimientos religiosos suelen iniciarlos individuos orgullosos que solo desean hacerse notar. Por ejemplo, las iglesias que falsamente afirman ser cristianas se han ido fragmentando debido a numerosas disensiones internas.
¿A quién desean agradar las religiones? Hay quienes comienzan una nueva religión para satisfacer la demanda popular. Por ejemplo, la revista The Economist publicó un artículo sobre las llamadas megaiglesias de Estados Unidos. Indicó que están aumentando porque “se basan en el mismo principio que todos los negocios que triunfan: el de que hay que complacer al cliente”. Algunas ofrecen “animados servicios religiosos con videos, representaciones teatrales y música moderna”. Ciertos líderes de dichas iglesias dicen que enseñan a sus feligreses a “ser ricos, estar sanos y vivir sin preocupaciones”. La citada revista comenta también que si bien se critica a las megaiglesias por estar en la industria del entretenimiento o en “el mercado de la autoayuda”, en realidad solo están “satisfaciendo la demanda”. El artículo concluye diciendo: “La fusión del comercio y la religión ha sido un tremendo éxito”.
Aunque puede que otras religiones no sean tan abiertamente comerciales, todas aquellas que están “satisfaciendo la demanda” nos recuerdan la siguiente advertencia del apóstol Pablo: “Habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos; y apartarán sus oídos de la verdad, puesto que serán desviados a cuentos falsos” (2 Timoteo 4:3, 4).
Dado que muchas religiones surgieron por el deseo de conseguir poder político, prestigio y aceptación popular en lugar de por el deseo de agradar a Dios, no es de extrañar que estén involucradas en actos tan viles como el abuso de menores, el fraude, la guerra o el terrorismo. Lamentablemente, esas religiones son una farsa. ¿Cómo evitar quese nos engañe?
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Como Encontrar La Religion Verdadera. ( capitulo3 )
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Jan 21, 2012 9:21 pm
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CÓMO ENCONTRAR LA RELIGIÓN VERDADERA
“Si existe una verdad procedente de Dios, ¿por qué tenemos que buscarla? —quizás pregunte alguien—. Si Dios tuviera un mensaje importante para toda la humanidad, ¿no lo transmitiría claramente para que lo entendiéramos de inmediato, sin necesidad de investigación?”
SEGURAMENTE que Dios podría comunicar la verdad de ese modo. La pregunta es si ha optado por hacerlo así.
Cómo transmite Dios la verdad En realidad, Dios transmite sus mensajes de tal manera que los buscadores sinceros de la verdad puedan descubrirlos (Salmo 14:2). He aquí un ejemplo. Siglos atrás, Dios envió mediante su profeta Jeremías un mensaje a su pueblo rebelde, en el que anunciaba la inminente destrucción de Jerusalén por los babilonios (Jeremías 25:8-11; 52:12-14).
Por aquel entonces aparecieron otros profetas que también afirmaban hablar en nombre de Dios. Uno de ellos, Hananías, anunció paz para Jerusalén, una predicción muy diferente de la de Jeremías. ¿A quién deberían prestar atención los judíos: a Jeremías, o a quienes lo contradecían? (Jeremías 23:16, 17; 28:1, 2, 10-17.)
¿Cómo podían saber los judíos si Jeremías era un profeta auténtico, puesto que otros profetas lo contradecían?
Para saber quién decía la verdad, los judíos sinceros tenían que conocer a Jehová como persona; tenían que entender sus leyes y principios, y lo que él pensaba de la maldad. Entonces habrían concordado con las palabras que Dios expresó mediante Jeremías de que “no había hombre alguno que se arrepintiera de su maldad” (Jeremías 8:5-7). Además, se habrían dado cuenta de que esta triste situación no auguraba nada bueno para Jerusalén y sus habitantes (Deuteronomio 28:15-68; Jeremías 52:4-14).
Las profecías de Jeremías sobre Jerusalén se hicieron realidad. La ciudad fue arrasada por los babilonios en el 607 antes de nuestra era.
Aunque los efectos de la desobediencia se habían predicho con mucha anticipación, el pueblo tenía que hacer su parte a fin de entender que había llegado el tiempo señalado por Dios para ejecutar su juicio.
Cómo reconocer la verdad cristiana ¿Reconocieron los israelitas que la verdad que predicó Jesucristo provenía de Dios? No. Pese a que oyeron el mensaje de Jesús y presenciaron sus milagros, la mayoría no captó que él era el predicho Mesías, el Cristo o Ungido.
A los fariseos que le preguntaron cuándo vendría el Reino de Dios, Jesús respondió: “El reino de Dios no viene de modo que sea llamativamente observable”. Y añadió: “El reino de Dios está en medio de ustedes” (Lucas 17:20, 21). En efecto, él, el Rey nombrado por Dios, se hallaba allí mismo en medio de ellos. Con todo y eso, aquellos fariseos no quisieron abrir los ojos a las pruebas de que las profecías mesiánicas se cumplían en Jesús y no lo aceptaron como “el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mateo 16:16).
Una reacción similar produjo la verdad que predicaron los cristianos del siglo primero. Aunque los milagros que realizaron demostraban que tenían el apoyo divino, la mayoría de la gente siguió sin percibir la verdad (Hechos 8:1-8; 9:32-41). Jesús mandó a sus seguidores que ‘hicieran discípulos’ enseñando a sus oyentes. Como resultado de escuchar y aprender las verdades de las Escrituras, los buscadores sinceros de la verdad creerían (Mateo 28:19; Hechos 5:42; 17:2-4, 32-34).
Hoy día ocurre lo mismo. Las “buenas nuevas del reino” se están predicando “en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones” (Mateo 24:14). Esta obra no se efectúa necesariamente “de modo que sea llamativamente observable”, es decir, de forma tan obvia que todos los habitantes del planeta reconozcan que es un mensaje de Dios. Aun así, la verdad divina es reconocible y toca la fibra íntima de las personas rectas que desean adorar a Dios como él manda (Juan 10:4, 27).
El hecho de que usted esté leyendo una revista bíblica indica que es muy probable que esté buscando sinceramente la verdad. ¿Cómo saber qué religión la enseña?
Un método eficaz El apóstol Pablo alabó a algunos residentes de Berea por su reacción al mensaje que les predicó. No lo aceptaron como la verdad en el acto, pero escucharon con respeto e hicieron algo de lo que podemos extraer una lección.
Dice la Biblia: “Ahora bien, [los bereanos] eran de disposición más noble que los de Tesalónica, porque recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo, y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así. Por lo tanto, muchos de ellos se hicieron creyentes” (Hechos 17:10-12). No se limitaron a realizar una búsqueda superficial; no esperaban obtener resultados concluyentes tras una o dos conversaciones breves con Pablo.
Observemos asimismo que los bereanos “recibieron la palabra con suma prontitud de ánimo”. Esto revela algo sobre la actitud con que abordaron el estudio de las Escrituras. No fueron crédulos, pero tampoco escépticos. No se mostraron críticos con las cosas que les enseñó Pablo, quien era uno de los representantes de Dios.
Y hay algo más: aquel era el primer contacto de los bereanos con el cristianismo. Lo que oían parecía bueno, tal vez demasiado bueno para ser cierto; pero en lugar de descartarlo, escudriñaron las Escrituras para ver si ‘era así como Pablo decía’. Además, notemos que los judíos —tanto de Berea como de Tesalónica— que llevaron a cabo una búsqueda minuciosa abrazaron la fe (Hechos 17:4, 12). No se dieron por vencidos pensando que era imposible encontrar la verdad. Reconocieron la religión verdadera.
El efecto de la verdad en la gente Cuando una persona encuentra la verdad, como los bereanos, se siente motivada a divulgarla con fervor. Es posible que otros desaprueben lo que hace y digan que es más humilde creer que otras religiones pueden estar igualmente en lo correcto. Sin embargo, la verdad bíblica infunde convicción en quien la halla y no deja lugar a dudas en cuanto a si la verdad es alcanzable o si todas las religiones son caminos de salvación. No obstante, para hallar la verdad, primero hay que hacer un estudio minucioso, y eso sí exige humildad.
Los testigos de Jehová hemos efectuado tal estudio, y por eso creemos que hemos encontrado la verdadera religión. Lo invitamos cordialmente a que examine las Escrituras y compruebe usted mismo quiénes practican la religión verdadera. Aunque no es exhaustiva, la información sobre los primeros cristianos que aparece en el recuadro de abajo puede serle útil para comenzar.
Si acepta un estudio bíblico gratuito con los testigos de Jehová en la comodidad de su hogar, podrá investigar a fondo qué enseña realmente la Biblia. Así adquirirá los conocimientos necesarios para identificar la religión verdadera.
Características de la religión verdadera Prácticas y enseñanzas de los cristianos del siglo primero
Buscaban la guía de la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21). Enseñaban que Jesús era el Hijo de Dios, que era distinto de Dios y estaba sujeto a Él (1 Corintios 11:3; 1 Pedro 1:3). Enseñaban la resurrección de los muertos (Hechos 24:15). Eran conocidos por el amor que reinaba entre ellos (Juan 13:34, 35). No adoraban a Dios de forma individual, sino que estaban organizados en congregaciones y unidos bajo superintendentes y una junta central de ancianos que tenían a Jesús como Cabeza (Hechos 14:21-23; 15:1-31; Efesios 1:22; 1 Timoteo 3:1-13). Predicaban con ardor que el Reino de Dios era la única esperanza para la humanidad (Mateo 24:14; 28:19, 20; Los bereanos escucharon a Pablo y luego se cercioraron de que lo que decía era cierto
Un estudio minucioso de la Biblia le permitirá encontrar la religión verdadera
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Como Encontrar La Religion Verdadera. ( capitulo. 2 )
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Jan 21, 2012 7:51 am
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¿QUIÉN DETERMINA CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?
JESÚS dejó claro que hay religiones que no cuentan con la aprobación de Dios. Habló de “falsos profetas” y los comparó a un árbol que produce malos frutos y es “cortado y echado al fuego”. También afirmó: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:15-22).
Y refiriéndose a algunos que se declararían seguidores suyos, dijo: “Les confesaré: ¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero” (Mateo 7:23). Además, al hablar a los líderes religiosos de su época, les aplicó las palabras que Dios dirigió a los israelitas apóstatas: “En vano me siguen adorando, porque enseñan como doctrinas mandatos de hombres” (Marcos 7:6, 7).
¿Qué le sucederá a la religión que produzca malos frutos?
Evidentemente, no todas las religiones gozan de la aceptación de Dios o de su Hijo. En otras palabras, no todas son verdaderas. ¿Quiere decir eso que solo una enseña la verdad? ¿No puede Dios obrar a través de varias de ellas y rechazar ciertas otras? ¿O no puede aceptar o rechazar la adoración que le rinden individuos de diferentes confesiones, sea lo que sea que estas enseñen?
El apóstol Pablo escribió bajo inspiración divina: “Ahora los exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar” (1 Corintios 1:10). Asimismo, la Biblia insta a los cristianos a ser “de la misma mente y tener el mismo amor, estando unidos en alma, teniendo presente el mismo pensamiento” (Filipenses 2:2).
Cuando tal unidad existe, el resultado natural es una sola religión. No en balde la Biblia dice que solo hay “un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:4, 5).
Lo que revela la Biblia Que la anterior conclusión se apoya firmemente en las Escrituras lo prueban otros pasajes. Al examinarlos, aprendemos que Dios estableció un sistema de adoración para su pueblo. En las primeras etapas de la historia humana utilizó patriarcas, o jefes de familia, como sus representantes. Algunos patriarcas de renombre fueron Noé, Abrán (Abrahán), Isaac y Jacob (Génesis 8:18-20; 12:1-3; 26:1-4; 28:10-15).
Los descendientes de Jacob terminaron esclavizados en Egipto, donde a pesar de la cruel opresión a la que fueron sometidos, se multiplicaron hasta sumar varios millones. Dios los liberó de la servidumbre, los condujo milagrosamente a través del mar Rojo y los adoptó como pueblo, dándoles leyes por medio de Moisés. Así nació el pueblo de Israel, el pueblo de Dios (Éxodo 14:21-28; 19:1-6; 20:1-17).
Hay que resaltar que Dios no aprobaba los ritos religiosos de las naciones vecinas de Israel. Es más, castigó a su pueblo cuando este se desvió de Sus leyes y adoptó tales ritos (Levítico 18:21-30; Deuteronomio 18:9-12).
¿Qué tenían que hacer los forasteros que quisieran adorar al verdadero Dios? Tenían que romper con su religión falsa y adorar a Jehová junto a Israel. Muchos lograron la aprobación de Dios y fueron sus siervos leales. Entre ellos hubo mujeres, como Rahab la cananea y Rut la moabita; hombres, como Urías el hitita y el etíope Ébed-mélec, y grupos, como los gabaonitas. Salomón, rey de Israel, elevó una sincera plegaria a favor de todos los que, como estos extranjeros, se unieran al pueblo de Dios para practicar la adoración verdadera (2 Crónicas 6:32, 33).*
Después de que Jesús vino a la Tierra Cuando Jesús fue enviado a la Tierra, la religión verdadera se cimentó en sus enseñanzas y los propósitos de Dios se hicieron muchísimo más claros. Con el tiempo, los verdaderos adoradores de Dios fueron llamados “cristianos” (Hechos 11:26). Por consiguiente, los judíos que quisieran obtener la aprobación divina debían abandonar su religión. No tenían dos sistemas religiosos de entre los cuales elegir ni podían rendir culto de forma individual. Como ya vimos en la Palabra de Dios, los verdaderos adoradores estaban unidos en “una fe” (Efesios 4:4, 5).
Hoy día, la idea de que Dios trate con la humanidad mediante una única religión pudiera parecer extrema y difícil de digerir; no obstante, esa es la conclusión a la que apunta la Biblia. Así lo entendieron muchas personas que antes adoraban a Dios a su manera y que luego se sumaron a los auténticos adoradores de Jehová. Cualquier recelo que hubieran albergado al principio fue sustituido por una inmensa alegría y grandes bendiciones. Por ejemplo, la Biblia cuenta de un etíope que tras abrazar el cristianismo y bautizarse, “siguió su camino regocijándose” (Hechos 8:39).
Todo aquel que hoy acepte y practique la religión verdadera recibirá bendiciones similares. Ahora bien, de las tantas religiones que hay para escoger, ¿cómo saber cuál es la única verdadera?
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* Encontrará los relatos de estos extranjeros en Josué 2:1-7; 6:22-25; Rut 1:4, 14-17; 2 Samuel 11:3-11; y Josué 9:3-9, 16-21.
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Como Encontrar La Religion Verdadera. ( capitulo 1 )
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Jan 20, 2012 3:55 am
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¿HAY UNA SOLA RELIGIÓN VERDADERA?
La pregunta puede resultar ofensiva para algunos. Frente a la gran multitud de creencias que existe en el mundo, hay quienes piensan que solo una persona estrecha de miras o arrogante puede afirmar que tiene el monopolio de la verdad. Seguro que debe de haber algo bueno en toda religión, o al menos en la mayoría, quizás razonen. ¿Es usted de la misma opinión?
DESDE luego, hay situaciones en las que conviene dejar margen para la diversidad de opiniones. Por ejemplo, quizás alguien siga determinada dieta por considerarla muy útil. Pero ¿debería imponerla a los demás, como si se tratara del único régimen para estar saludable? Obviamente, sería una muestra de sensatez y modestia de su parte abrirse a la posibilidad de que existan dietas tan buenas como la suya, o incluso mejores, por lo menos para otras personas.
¿Sucede lo mismo con la religión? ¿Existen varias alternativas aceptables de entre las cuales elegir, dependiendo de la crianza que uno haya tenido y de su percepción de la vida? ¿O hay un solo cuerpo de doctrina verdadera que sea de aplicación universal? Analicemos lo que dice la Biblia. Primero veamos si la verdad es algo alcanzable, porque si no, ¿qué sentido tendría buscar una religión verdadera?
¿Es alcanzable la verdad religiosa? Poco antes de que lo mataran, Jesucristo dijo a su interrogador, Poncio Pilato: “Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz”. Muy seguramente con una dosis de escepticismo, el gobernador romano replicó: “¿Qué es la verdad?” Jesús, en cambio, nunca dudó de que hubiera una verdad, por lo que no tuvo reparos en hablar de ella. Escuche lo que declaró en cuatro diferentes ocasiones:
“Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad.” (Juan 18:37.)
“Yo soy el camino y la verdad y la vida.” (Juan 14:6.)
“Dios es un Espíritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con espíritu y con verdad.” (Juan 4:23, 24.)
“Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos, y conocerán la verdad, y la verdad los libertará.” (Juan 8:31, 32.)
En vista de la convicción con que Jesús habló tanto de la verdad como de llegar a conocerla, ¿no deberíamos al menos contemplar la posibilidad de que exista una verdad religiosa y que podamos alcanzarla?
¿Existe la verdad absoluta? Sin duda, usted, querido lector, estará de acuerdo en que hay cosas de las que podemos estar absolutamente seguros, como son nuestra existencia y la de los objetos que nos rodean. Los árboles, las montañas, las nubes, el Sol, la Luna... en fin, el mundo físico, no son imaginaciones nuestras. Claro, no faltará quien intente convencernos con razonamientos filosóficos de que hasta la realidad de estas cosas es discutible; pero resultaría difícil aceptar una idea tan disparatada.
Luego están las leyes naturales, de las que también podemos estar totalmente seguros. Si uno salta al vacío, cae; si no come, siente hambre, y si pasa mucho tiempo sin comer, muere. No nos planteamos la posibilidad de que estas leyes sean válidas solo para algunos, pues son leyes universales por cuanto nos afectan a todos, sin excepción.
¿Qué relación hay entre las consecuencias de abrazar el fuego y las consecuencias de desobedecer las leyes divinas?
La Biblia alude a una de estas leyes al preguntar: “¿Puede un hombre recoger fuego en el seno sin que se le quemen las mismas prendas de vestir?”. Que la ropa arde en contacto con el fuego era una verdad universal cuando se escribieron estas palabras; no obstante, el proverbio hace referencia a algo mucho más importante, a saber, que “cualquiera que tenga relaciones [sexuales] con la esposa de su semejante” sufrirá lamentables consecuencias (Proverbios 6:27, 29).
¿Es esta una verdad absoluta? Algunos responderán negativamente y dirán que la moralidad es un asunto personal, que depende de la crianza, las creencias y las circunstancias de cada cual. Pues bien, examinemos algunas de las leyes morales de Dios contenidas en la Biblia y veamos si son o no verdades universales.
La Biblia condena el adulterio (1 Corintios 6:9, 10). Pese a ello, muchas personas rechazan este precepto como una verdad, y por eso son adúlteras. Sin embargo, en términos generales, las consecuencias no pueden ser más amargas: malas conciencias, divorcios y hondas cicatrices emocionales, entre otras.
Dios también desaprueba la borrachera (Proverbios 23:20; ¿Qué les sucede a los que acostumbran emborracharse? En muchos casos pierden el trabajo, la salud y la familia, que también sufre emocionalmente (Proverbios 23:29-35). Dichas consecuencias les sobrevienen incluso a los que no creen que la borrachera sea mala. ¿Le parece que la validez de estas leyes morales es relativa, que depende de las creencias o percepciones del individuo?
Por otro lado, están los preceptos morales positivos de la Biblia, como amar a la esposa, respetar al marido y hacer el bien al prójimo (Mateo 7:12; Efesios 5:33). Cuando los cumplimos, nos beneficiamos. ¿Diría usted que tales consejos son provechosos solo para unos cuantos, y no para todos?
Las consecuencias de observar o no las leyes morales de la Biblia son ineludibles, de donde se deduce que tales leyes no son simples ideas alternativas, sino verdades. Las pruebas demuestran que obedecerlas reporta beneficios, mientras que incumplirlas redunda en perjuicio.
Reflexione sobre este punto: si las leyes morales de la Biblia son aplicables a toda la humanidad, ¿no deberían serlo también sus pautas sobre la adoración, así como sus enseñanzas sobre lo que ocurre cuando morimos y la esperanza de un futuro eterno? Es lógico concluir que estas también son verdades universalmente válidas. Sus efectos alcanzan a todo el mundo, no solo a quienes creen en ellas.
Como hemos visto, es posible encontrar la verdad. Jesús dijo que la Palabra de Dios, la Biblia, es la verdad (Juan 17:17). Entonces, ¿a qué se debe que aún siga pareciendo inalcanzable? Se debe a que hay una multitud de religiones que afirman enseñar lo que dice la Biblia. ¿Cuál de todas enseña la verdad de la Palabra de Dios? ¿Tiene que ser una sola? ¿No pudieran diversas religiones poseer la verdad, o al menos partes de ella?
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Enseñemos a Nuestros Hijos a ser Respetuosos.
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Jan 16, 2012 10:18 pm
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Enseñemos a nuestros hijos a ser respetuosos Temas relacionados:
Siete pasos para ser mejores padres El desafío de educar a los hijos HAY un refrán español que reza así: Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero. En muchas culturas, los hombres acostumbraban quitarse el sombrero al entrar en algún hogar o al intercambiar saludos. Este gesto se consideraba una muestra de educación y les ganaba el respeto de los demás. Así pues, la idea detrás del citado refrán es que la gente tiende a ser más considerada y amable con quien es cortés.
Da gusto ver a niños y jóvenes comportarse con cortesía. Un superintendente de circuito de Honduras que predica con hermanos de todas las edades comenta: “He visto muchas veces que las personas quedan más impresionadas con la conducta respetuosa de los niños que con cualquier cosa que yo pueda decir”.
Aunque hoy la cortesía está en vías de extinción, es muy práctico y beneficioso saber cómo tratar a quienes nos rodean. Además, la propia Biblia nos anima a comportarnos “de una manera digna de las buenas nuevas acerca del Cristo” (Fili. 1:27; 2 Tim. 3:1-5). Por eso es vital que enseñemos a nuestros hijos a respetar a los demás. ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Y qué debemos hacer para que les salga del corazón?*
Los modales se inculcan con el ejemplo Los niños aprenden por imitación. Así que una de las mejores maneras de enseñarles buenos modales es mediante el ejemplo (Deu. 6:6, 7). Aunque es necesario que los padres hablemos continuamente con nuestros hijos sobre la importancia de ser corteses, es mucho más importante que nosotros mismos lo seamos.
Veamos el caso de Paula, que fue criada como testigo de Jehová en un hogar monoparental.# El respeto se convirtió en parte esencial de su personalidad. ¿Por qué? “Mamá nos puso el ejemplo —responde ella—, así que la cortesía era algo natural para nosotros.” Por su parte, un padre cristiano llamado Walter explica cómo inculcó en sus hijos desde pequeños una actitud considerada hacia su esposa no creyente: “Les enseñé a respetar a su madre, y lo hice con el ejemplo, pues nunca hablaba mal de ella”. Walter crió a sus hijos en la verdad, pidiendo constantemente la ayuda de Jehová. ¿Qué resultados obtuvo? Hoy, uno de ellos sirve en una sucursal de los testigos de Jehová y el otro es precursor. Y ambos aman y respetan a sus dos padres.
La Biblia indica que Jehová “no es Dios de desorden, sino de paz” (1 Cor. 14:33). Él siempre actúa de manera ordenada. Los cristianos debemos esforzarnos por imitarlo en nuestro hogar. Algunos padres acostumbran a sus hijos a hacer la cama antes de ir a la escuela, recoger su ropa y ayudar con las tareas domésticas. Algo que los animará a conservar en buen estado su habitación y sus pertenencias será ver que el resto de la casa está limpio y ordenado.
¿Qué piensan nuestros hijos sobre lo que están aprendiendo en la escuela? ¿Les dan las gracias a sus maestros por la labor que realizan? ¿Lo hacemos nosotros? Los niños tienden a asimilar tanto la actitud de sus padres hacia las tareas escolares como su opinión sobre los profesores. Debemos enseñarles a expresar su agradecimiento por la ayuda que les dan, pues es una excelente manera de mostrarles respeto. Por supuesto, hay que reconocer la labor de todo aquel que nos preste un servicio, sea médico, empleado de una tienda u otra persona (Luc. 17:15, 16). Los jóvenes cristianos que se distinguen de sus compañeros de escuela por ser amables y comportarse bien merecen nuestras más sinceras felicitaciones.
En realidad, todos los miembros de la congregación deben ser ejemplares al tratar a los demás. ¡Qué bonito es ver en el Salón del Reino a los niños pedir las cosas con educación y dar las gracias! Durante las reuniones, los mayores debemos mostrar respeto por Jehová escuchando con atención. Así los pequeños tendrán un ejemplo que imitar. Los actos de cortesía que observen en el salón les enseñarán a tratar con respeto a los vecinos cuando vuelvan a casa. Este es el caso de Andrew, quien, con tan solo cuatro años, ya ha aprendido a pedir permiso cuando va a pasar entre dos adultos.
¿Qué más debemos hacer para inculcar buenos modales en nuestros hijos? Dedicar tiempo a hablar con ellos de los muchos ejemplos de buena conducta que contiene la Palabra de Dios (Rom. 15:4).
Utilicemos ejemplos bíblicos Un personaje del que podemos hablar es Samuel. La Biblia indica que su padre se inclinó ante Jehová en muestra de agradecimiento y respeto. Y seguramente cuando su madre lo llevó al tabernáculo, con apenas tres o cuatro años, ya le había enseñado que era apropiado inclinarse delante del sumo sacerdote, Elí. ¿Podríamos hacer algo similar con nuestros hijos? Una buena meta sería acostumbrarlos a dar los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches y otros saludos. Así serán como el pequeño Samuel, quien era “[muy] agradable, tanto desde el punto de vista de Jehová como del de los hombres” (1 Sam. 2:26).
La Biblia también puede ser útil para mostrar la diferencia entre el respeto y la descortesía. Podemos hablar, por ejemplo, de lo que sucedió cuando Ocozías, el infiel rey de Israel, mandó llamar al profeta Elías. Primero envió a “un jefe de cincuenta con sus cincuenta [soldados]”. Al llegar ante Elías, el oficial le exigió que lo acompañara, pero esa no era manera de dirigirse a un representante de Jehová. ¿Cómo reaccionó el profeta? Dijo: “Si soy hombre de Dios, que baje fuego de los cielos y se los coma a ti y a tus cincuenta”. Y así fue: “Vino descendiendo fuego de los cielos y procedió a comérselos a él y a sus cincuenta” (2 Rey. 1:9, 10).
Ocozías envió a un segundo oficial, y este también llegó con exigencias. De nuevo, bajó fuego del cielo y acabó con él y sus cincuenta hombres. Entonces llegó un tercer oficial, pero con una actitud muy distinta. En vez de darle órdenes al profeta, respetuosamente le suplicó de rodillas: “Hombre del Dios verdadero, por favor permite que mi alma y el alma de estos cincuenta siervos tuyos sea preciosa a tus ojos. He aquí que bajó fuego de los cielos y procedió a comerse a los dos jefes de cincuenta anteriores y a sus cincuentenas, pero ahora permite que sea preciosa mi alma a tus ojos”. ¿Qué haría Elías con aquel hombre, que seguramente se encontraba atemorizado? ¿Le pediría a Dios que enviara fuego contra él cuando le había hablado con tanto respeto? ¡Claro que no! De hecho, mediante un ángel recibió instrucciones de acompañarlo (2 Rey. 1:11-15). ¿Verdad que este pasaje demuestra la importancia de ser respetuoso?
Otro buen ejemplo es el del apóstol Pablo. Cuando fue arrestado en la zona del templo por soldados romanos, no dio por sentado que tenía el derecho de dirigirles la palabra. En vez de eso, le preguntó con respeto al oficial a cargo: “¿Se me permite decirte algo?”. Como resultado, se le concedió la oportunidad de hablar en su defensa (Hech. 21:37-40).
También podemos hablar de Jesucristo. Cuando fue abofeteado durante su juicio, protestó, pero supo cómo hacerlo. Dijo: “Si hablé mal, da testimonio respecto al mal; pero si [hablé] bien, ¿por qué me pegas?”. Nadie pudo acusarlo de haber dicho algo incorrecto (Juan 18:22, 23).
Hay otros relatos de la Palabra de Dios que muestran cómo debemos reaccionar cuando alguien nos corrige enérgicamente o cuando tenemos que reconocer una equivocación o un descuido (Gén. 41:9-13; Hech. 8:20-24). Por ejemplo, Abigail se disculpó ante David por la insolencia con que lo había tratado su marido, Nabal. Pero no solo eso; además, le regaló víveres en abundancia. David quedó tan impresionado por lo que hizo esta prudente mujer que, cuando Nabal murió, decidió tomarla por esposa (1 Sam. 25:23-41).
Es primordial que eduquemos a nuestros hijos para que sean corteses y respetuosos en toda ocasión: tanto en el diario vivir como en las circunstancias más difíciles. De esta forma dejaremos que “resplandezca [nuestra] luz” delante de la gente y daremos “gloria al Padre [...] que está en los cielos” (Mat. 5:16).
* Claro, los padres deben ayudar a sus hijos a distinguir entre ser respetuosos con los adultos y ceder ante ellos si se acercan con malas intenciones.
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Por Que La Gente Actua Tan Mal. ( capitulo 2 )
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Jan 14, 2012 7:22 am
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¿Por qué la gente actúa tan mal? LA MALDAD PRONTO ACABARÁ COMO vimos en el artículo anterior, Dios nos ha explicado en su Palabra inspirada por qué la gente se comporta mal. Además, nos ha dotado de autodominio y libertad de elección, por lo que de nosotros depende que hagamos algo malo o no (Deuteronomio 30:15, 16, 19). En definitiva, contamos con todo lo necesario para identificar cualquier debilidad y corregirla. Y si así lo hacemos, ¿cuál será el resultado? Felicidad para nosotros y para quienes nos rodean (Salmo 1:1).
Sin embargo, por mucho que uno se esfuerce por hacer lo que está bien, no es suficiente para acabar con la maldad que plaga a la humanidad. La Biblia advirtió: “En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar”. Y a continuación explicó por qué serían tan difíciles: “Los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate” (2 Timoteo 3:1-5).
Cuando hablamos de “los últimos días” de algo, por lo general queremos decir que eso está llegando a su fin. Pues bien, ¿qué es lo que está a punto de acabar, según esta profecía? Las siguientes promesas divinas nos dan una idea.
Desaparecerán los malvados para siempre. “Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (SALMO 37:10, 11)
“Jehová está guardando a todos los que lo aman, pero a todos los inicuos los aniquilará.” (SALMO 145:20)
Se acabará de una vez por todas con los abusos. “Él librará al pobre que clama por ayuda, también al afligido y a cualquiera que no tiene ayudador. De la opresión y de la violencia les redimirá el alma.” (SALMO 72:12, 14)
“La creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios.” (ROMANOS 8:21)
Nadie volverá a pasar necesidad. “Se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar.” (MIQUEAS 4:4)
“Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.” (ISAÍAS 65:21, 22)
La justicia reinará por toda la Tierra. “¿No hará Dios que se haga justicia a sus escogidos que claman a él día y noche [...]? Les digo: Él hará que se les haga justicia rápidamente.”
“Jehová es amador de la justicia, y no dejará a los que le son leales. Hasta tiempo indefinido ciertamente serán guardados.”
“Justicia es lo que los habitantes de la tierra productiva ciertamente aprenden.” (ISAÍAS 26:9)
“Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar.” (2 PEDRO 3:13)
La gente ya está cambiando Sin duda alguna, a todos nos gustaría ver cumplidas esas promesas. Pero ¿tenemos alguna base para creer que de veras se harán realidad? Lo cierto es que las pruebas se hallan ante nuestros propios ojos: millones de personas de todo el mundo han dejado atrás una vida egoísta, inmoral o violenta y han aprendido a ser más honradas, pacíficas y bondadosas. Los testigos de Jehová, que superan los siete millones, forman una hermandad internacional en la que no existen las diferencias —raciales, étnicas, nacionales, políticas y económicas— que tanto odio, violencia y muerte han causado a lo largo de la historia.* En efecto, viendo los cambios que ya han realizado muchas personas hoy día, podemos estar seguros de que las promesas de Dios se cumplirán a mayor escala en el futuro.
Ahora bien, ¿qué motiva semejantes cambios en las personas? La clave se encuentra en la siguiente promesa bíblica pronunciada por el profeta Isaías:
“El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. [...] Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado. No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar.” (Isaías 11:6-9.)
Con estas palabras, Isaías no profetizó únicamente que llegaría el día en que los seres humanos y los animales vivirían en paz. ¿Por qué lo sabemos? Porque, según la última parte de dicho pasaje, la causa de esta transformación es que “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová”. Está claro que conocer a Dios no cambia a los animales, pero sí puede cambiar a las personas. Por lo tanto, esta profecía también debe aludir a la transformación de quienes tienen cualidades propias de animales irracionales, pero que, gracias a las enseñanzas bíblicas, desarrollan cualidades cristianas.
Pedro# es uno de estos casos. Creyendo que luchaba del lado de la justicia, se unió a una organización terrorista. Tras adiestrarlo, le ordenaron poner una bomba en un cuartel de la policía. Sin embargo, antes de que pudiera llevar a cabo su plan, fue arrestado y enviado a prisión. Durante los dieciocho meses que pasó encarcelado, continuó defendiendo activamente su ideología. Mientras tanto, su esposa comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. Cuando Pedro salió de la cárcel, también empezó a estudiar la Biblia, y lo que aprendió lo motivó a cambiar su actitud y su visión de la vida. “Le agradezco a Jehová que nunca llegara a matar a nadie durante mis años de terrorista —confiesa Pedro—. Ahora empleo la espada del espíritu de Dios, la Biblia, para llevar a la gente un mensaje de paz y justicia verdaderas: las buenas nuevas del Reino de Dios.” Fue tan grande su transformación que incluso llevó este mensaje de paz al mismo cuartel que había planeado volar por los aires.
¡Qué poderoso efecto tiene la Palabra de Dios en la vida de la gente! Puede hacer que dejen de cometer maldades y se vuelvan mejores personas. Está claro que Dios puede cumplir su promesa de acabar con la maldad. Y para lograrlo, también acabará con el Diablo, el principal responsable de la maldad. Satanás es, en definitiva, aquel que mueve los hilos de este mundo. Como bien dice la Biblia, “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). Sin embargo, Satanás pronto desaparecerá de la escena mundial, y con él, todos los que tercamente se niegan a cambiar. ¡Qué maravilloso será vivir en una Tierra donde no exista la maldad!
¿Cuál es la clave, entonces, para ver el cumplimiento de esa promesa? Recordemos que es el “conocimiento de Jehová” lo que está haciendo cambiar a las personas hoy y lo que traerá grandes cambios a nivel mundial en el futuro. De modo que si usted adquiere conocimiento de la Biblia y lo pone en práctica —como vimos que hizo Pedro—, también tendrá la posibilidad de vivir en un mundo donde reine la justicia (2 Pedro 3:13). Así pues, aproveche la oportunidad que se le presenta de conocer mejor a Dios y Jesucristo, pues su vida eterna depende de ello (Juan 17:3).
Usted también tiene la posibilidad de vivir en un mundo en donde reine la justicia (2 PEDRO 3:13)
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Por Que La Gente Actua Tan Mal? (capitulo 1 )
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Jan 14, 2012 7:08 am
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¿Por qué la gente actúa tan mal?
¿POR QUÉ LA GENTE SE COMPORTA ASÍ? HAY algo en lo que la mayoría de la gente concuerda: nadie es perfecto, todos hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. Sin embargo, esta tendencia a cometer errores no justifica la maldad que nos rodea. Casi a diario se producen delitos —de mayor o menor gravedad— de los que somos testigos o nos enteramos por los medios de comunicación.
En realidad, casi todo el mundo reconoce que existen unos límites morales y que cada persona puede optar por cruzarlos o no. De hecho, a nadie se le escapa la diferencia entre una simple equivocación y una mentira descarada, o entre herir a alguien por accidente y cometer un asesinato con premeditación. Aun así, las personas que hacen estas cosas terribles son, cada vez con más frecuencia, las que menos nos imaginamos. Entonces, ¿qué lleva a la gente a comportarse así?
La Palabra de Dios aclara por qué mucha gente hace lo que sabe que está mal. Veamos algunas de estas razones.
“La mera opresión puede hacer que un sabio se porte como loco.” La misma Biblia reconoce que las circunstancias pudieran empujar a algunas personas a actuar como nunca habrían pensado. Hay quienes cometen graves delitos creyendo que es su único recurso para solucionar sus problemas o luchar contra las injusticias. Como explica el libro Urban Terrorism, “en muchos casos, la principal motivación de un terrorista es su profunda frustración por no poder cambiar ciertos elementos políticos, sociales y económicos”.
“El amor al dinero es raíz de toda clase de males.” (1 TIMOTEO 6:10, VERSIÓN POPULAR) Suele decirse que todo hombre tiene su precio. Esta difundida frase destaca que hasta la persona más decente está dispuesta a quebrantar las normas morales por la cantidad de dinero adecuada. Y es que una persona que en circunstancias normales es afable y bondadosa puede transformarse en un ser desagradable y agresivo cuando hay dinero de por medio. Basta con repasar los numerosos delitos motivados por la avaricia: el chantaje, la extorsión, el fraude, el secuestro e incluso el asesinato.
“Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, por eso el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a hacer lo malo.” (ECLESIASTÉS 8:11) El ser humano tiende a pensar que puede hacer lo que se le antoje mientras no lo descubran. De ahí que mucha gente sobrepase los límites de velocidad, copie en los exámenes, malverse los fondos públicos o haga cosas peores. Es fácil que el ciudadano respetuoso de la ley se sienta tentado a hacer cosas censurables cuando las leyes no se aplican o cuando no hay miedo a las consecuencias. A este respecto, la revista Arguments and Facts indica: “La facilidad con que los delincuentes quedan sin castigo [...] parece motivar a los ciudadanos comunes a cometer los crímenes más brutales”.
“Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado.” (SANTIAGO 1:14, 15) Todos los días se nos presentan muchas oportunidades de hacer lo malo, así que es muy posible que en algún momento nos sintamos tentados. Ya en tiempos bíblicos se advirtió a los cristianos: “Ninguna tentación los ha tomado a ustedes salvo lo que es común a los hombres” (1 Corintios 10:13). Aun así, cada cual decide lo que hace con esos malos deseos: borrarlos de inmediato de la mente o seguir alimentándolos. Como advirtió el discípulo Santiago en su carta, si no tenemos cuidado, un simple deseo puede hacerse “fecundo” y llevarnos a hacer lo que está mal.
“El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal.” (PROVERBIOS 13:20) Nunca debemos subestimar la influencia que, para bien o para mal, tiene en nosotros la gente que nos rodea. Con frecuencia, las personas hacen cosas impensables influidas por la presión de grupo o, como dicen muchos, porque se juntaron con malas compañías. Desde luego, los resultados de juntarse con los “estúpidos” —como los llama el versículo antes citado— siempre son desastrosos. Hay que aclarar que los “estúpidos”, en sentido bíblico, no son personas poco inteligentes, sino quienes pasan por alto los consejos de la Palabra de Dios. Así pues, seamos jóvenes o mayores, debemos buscar la amistad de personas que obedezcan los principios bíblicos. De lo contrario, podemos estar seguros de que nos “irá mal”.
Hasta ahora hemos visto varias razones por las que, según las Escrituras, algunas personas —incluso gente común y corriente— hacen cosas terribles. Pero quizás nos preguntemos si alguna vez la situación mejorará. Pues bien, la Biblia no solo explica las causas de los actos malvados; también promete que un día se acabarán. ¿Quiere conocer estas promesas? ¿Será posible que algún día de veras desaparezca la maldad? Hallará la respuesta en el próximo artículo.
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Dedique Tiempo a Sus Hijos.
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Jan 13, 2012 9:41 pm
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Presten a sus hijos la atención que necesitan
Dedique tiempo a sus hijos ¿TENÍA el Hijo de Dios tiempo para los niños? Parece que algunos de sus discípulos creían que no, pues en cierta ocasión procuraron impedir que los pequeños se acercaran a él. “Dejen que los niñitos vengan a mí; no traten de detenerlos”, dijo Jesús, y acto seguido reunió a un grupo de niños y se puso a hablarles (Marcos 10:13-16). De este modo, mostró que estaba dispuesto a prestar atención a los más pequeños. ¿Cómo pueden los padres de hoy día imitar su ejemplo? Siendo buenos maestros y pasando tiempo con sus hijos.
Claro está, dado que los padres responsables buscan el bienestar de sus hijos, no los maltratan. Es más, podría decirse que lo “natural” es que los traten con respeto y consideración. Sin embargo, la Biblia advirtió que en nuestros días muchas personas carecerían de “cariño natural” (2 Timoteo 3:1-3). Y para quienes son responsables y se interesan amorosamente por sus hijos, siempre hay algo nuevo que aprender. Tales padres agradecerán, por lo tanto, que se les recuerden los siguientes principios bíblicos.
Enseñar sin irritarEl eminente profesor y psiquiatra Robert Coles dijo en cierta ocasión: “El niño cuenta con un sentido moral interno en desarrollo. Pienso que Dios lo creó con esa necesidad acuciante de guía ética”. Ahora bien, ¿quién tiene que satisfacer esa hambre y sed de orientación moral?
En Efesios 6:4, las Escrituras exhortan: “Ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová”. ¿Se ha dado cuenta de que el texto coloca sobre el varón la responsabilidad de inculcar en sus hijos el amor a Dios y un profundo aprecio por las normas divinas? En el versículo 1 del capítulo 6 de Efesios, el apóstol Pablo se refiere tanto al padre como a la madre cuando exhorta a los hijos a ser “obedientes a sus padres”.*
Por supuesto, cuando falta el padre, la madre debe asumir tal labor. Muchas madres solas han logrado criar a sus hijos en la disciplina y regulación mental de Jehová Dios. No obstante, si la madre se casa, el esposo cristiano tiene que tomar la iniciativa. Por su parte, la madre debería seguir de buen grado la guía de su esposo en la enseñanza y disciplina de los niños. Los gritos angustian al niño Ahora bien, ¿cómo disciplinar y enseñar a los hijos sin ‘irritarlos’? No hay una fórmula secreta, puesto que cada niño es diferente. Pero los padres deben pensar bien cómo administrarán la disciplina para que esta siempre demuestre amor y respeto por los hijos. Curiosamente, la idea de no irritarlos se repite en Colosenses 3:21, donde se advierte a los padres: “No estén exasperando a sus hijos, para que ellos no se descorazonen”.
Algunos progenitores gritan a sus hijos, lo cual sin duda exaspera a los pequeños. No obstante, la Biblia nos hace la siguiente recomendación: “Que se quiten toda amargura maliciosa y cólera e ira y gritería y habla injuriosa” (Efesios 4:31). Además, dice que “el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos” (2 Timoteo 2:24).
Dedíqueles tiempoPrestar a sus hijos la atención que necesitan también implica estar dispuesto a sacrificar algunos placeres y poner a un lado su conveniencia personal por el bien de ellos. La Palabra de Dios declara: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7).
En la actualidad, las obligaciones económicas cada vez exigen más de los padres, por lo que son muy pocos los que pueden pasar todo el día con sus hijos. Aun así, Deuteronomio recalca que los padres ‘tienen’ que encontrar tiempo para sus pequeños. Es verdad que habrá que organizarse bien y sacrificar algunas cosas, pero los hijos necesitan esa atención.
Piense en la conclusión a la que llegaron los autores de un estudio realizado entre más de doce mil adolescentes: “Un fuerte vínculo emocional con su progenitor es la mejor garantía de que el adolescente gozará de buena salud y evitará conductas peligrosas”. En efecto, los niños necesitan la atención de sus padres. Una madre preguntó a sus cuatro hijos: “Si pudieran tener cualquier cosa que desearan, ¿qué pedirían?”. Todos respondieron: “Más tiempo con mamá y papá”.
Así pues, ser progenitores responsables implica asegurarse de cubrir las necesidades de los hijos, como las de recibir educación espiritual y disfrutar de una amistad estrecha con sus padres. Supone ayudarlos a convertirse en adultos competentes, respetables y honrados que traten con bondad a su prójimo y traigan gloria a su Creador (1 Samuel 2:26). En efecto, los padres responsables enseñan y disciplinan a sus hijos de forma piadosa.
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El Deseo De Ser Amado. ( capitulo 3 )
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Jan 10, 2012 7:56 pm
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Cómo encontrar el amor verdadero ¿Qué podemos hacer para hallar el amor y ser dignos de ser amados, pero no solo en sentido romántico? ¿Hacernos ricos? ¿Mejorar el aspecto físico?
Cómo encontrar el amor verdadero
SEDUCIDOS por la propaganda y condicionados por los medios de comunicación, muchos hombres y mujeres ven en tales metas el remedio de sus males. Claro que es muy natural y apropiado cuidar de nuestro aspecto, pero la belleza —pasajera en el mejor de los casos— no sirve para lograr uniones duraderas. Tampoco las riquezas. Lo que sí ayuda es el amor desinteresado. “Practiquen el dar, y se les dará”, enseñó Jesús . En pocas palabras: si queremos recibir amor, tenemos que dar amor.
¿Cómo? Bajo la guía del espíritu santo de Dios, el apóstol Pablo nos contesta que el amor es dinámico, que no se define tanto por los sentimientos, sino principalmente por lo que hace por otros y por lo que se abstiene de hacer. Fíjese en las palabras de Pablo: “El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta” (1 Corintios 13:4-7).
¿Qué siente cuando alguien lo trata con amabilidad o lo acepta a pesar de esas cositas irritantes que usted dice o hace? ¿No se siente atraído a la persona que se preocupa sinceramente por su bienestar, que no se enoja por cualquier motivo y que sabe perdonar y decir la verdad aunque el perdón y la sinceridad no resulten fáciles?
“Hay más felicidad en dar que en recibir.” (Hechos 20:35)
Entonces, trate así a los demás. Jesús dijo: “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12). No siempre es fácil dar amor, pero el esfuerzo bien vale la pena. Primero, porque sus familiares, amigos, cónyuge o futuro cónyuge lo amarán más a usted. Segundo, porque tendrá la satisfacción de haber hecho lo que debía al dar de sí mismo a favor de los demás. Así es, “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Si queremos recibir amor, tenemos que dar amor Aprenda de la máxima autoridad Jehová es el Dios de amor, la máxima autoridad en la materia . Su amor lo impulsa a enseñarle esta cualidad a todo el que esté dispuesto a aprender. Veamos algunos ejemplos de máximas bíblicas que muestran qué hacer para amar y ser amados.
“Ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar.” (Santiago 1:19.) Una encuesta entre más de veinte mil parejas reveló que las personas más felices son las que están casadas con alguien que sabe escuchar. La buena comunicación es esencial en una relación. Cierta profesora de Sociología escribió al respecto: “Si quiere sentirse solo en una relación, esté con alguien que no tenga ni idea de lo que a usted le pasa. O peor aún, con alguien que lo sepa pero que sea incapaz de entender por qué eso lo hace sufrir a usted tanto”. Añadió que, aun cuando dos personas sean diferentes en varios aspectos, “si son sensibles a la forma en que su pareja ve el mundo y vive la vida, tales diferencias carecerán de importancia”.
“Se hallan apretados y escasos de lugar en sus propios tiernos cariños [...:] ensánchense.” (2 Corintios 6:12, 13.) Nos hacemos un bien cuando ensanchamos nuestro amor hacia los demás. Cierta publicación de la Facultad de Medicina de Harvard afirma: “Decenas de estudios han demostrado que quienes cuentan con apoyo social —es decir, buenas relaciones con la familia, los amigos y la comunidad— son más felices, se enferman menos y viven más”.
“Considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes.” (Hebreos 10:24, 25.) La gente que nos rodea influye en nosotros, así que al pasar tiempo con personas que manifiestan genuino amor cristiano y experimentarlo por nosotros mismos, aprendemos a manifestarlo en nuestra vida. Los testigos de Jehová se esmeran por expresar amor entre sí, pues saben que es una marca que identifica a los verdaderos discípulos de Jesús (Juan 13:35). Está usted cordialmente invitado a asistir a sus reuniones cristianas.
Si siente que nadie lo quiere, no se desanime ni se juzgue con severidad. Tenga presente que Jehová está al tanto de lo que le ocurre. ¿Recuerda a Lea, a quien mencionamos en el primer artículo de esta serie? Jehová se fijó en su situación, y ella llegó a ser madre de seis hijos y una hija: una gran bendición en esa época en la que a los hijos se les veía como un valioso tesoro. Además, todos sus hijos varones dieron origen a tribus de Israel (Génesis 29:30-35; 30:16-21). ¡Cuánto debieron de consolar a Lea el amor y el interés de Dios!
En el nuevo mundo que prometen las Santas Escrituras, nadie sufrirá por falta de amor. Al contrario, el amor verdadero impregnará a toda la sociedad humana (Isaías 11:9; . Si deseamos estar allí, ahora es el momento de demostrarlo cultivando el amor que se enseña en la Biblia y que manifiesta su Autor. Está claro, la verdadera felicidad no depende solo de ser amado, sino de amar desinteresadamente a los demás (Mateo 5:46-48; 1 Pedro 1:22).
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El Deseo De Ser Amado. (capitulo 2 )
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Jan 10, 2012 7:26 pm
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Por qué es tan difícil hallar el amor verdadero Nunca faltan consejos sobre el amor. Hay terapeutas y consejeros listos para brindar orientación, y el tema se trata a menudo en programas de entrevistas en la televisión.
El deseo de ser amado Por qué es tan difícil hallar el amor verdadero
MUCHOS sitios de Internet afirman poseer la clave para encontrar el amor. Quizás le prometan que descubrirá “fascinantes e increíbles secretos” y que recibirá consejos de “casamenteros profesionales”, “expertos en relaciones” y “doctores del corazón”, por no mencionar psicoterapeutas, psicólogos y astrólogos.
El tema del amor también genera ventas de revistas y libros, algunos de los cuales hacen promesas desmesuradas. Uno de ellos, por ejemplo, le asegura que aprenderá “cómo hacer que cualquier persona se enamore de usted”. Otro promete revelarle el secreto para encontrar a la “pareja perfecta en sólo un mes”. ¿Le parece mucho un mes? Entonces, hay otro que le explica cómo lograr que alguien lo ame para siempre “en menos de noventa minutos”.
Gran parte del consejo tiene un precio, y muchas personas tienen que pagarlo dos veces: primero con dinero para recibir el consejo, y luego emocionalmente cuando la orientación resulta equivocada —lo cual suele ocurrir— y las cosas no salen como se esperaba.
Hay, sin embargo, una fuente de consejos que nunca falla y que, además, expone el asunto con veracidad, sin hacer afirmaciones descabelladas ni promesas poco realistas. Se trata de un libro que, aunque antiguo, contiene lecciones que jamás pasan de moda. Su Autor posee sabiduría y amor incomparables. Puede incluso que usted ya tenga un ejemplar de este regalo especial: la Santa Biblia. Sin importar nuestras circunstancias o antecedentes, la Biblia nos enseña cuanto necesitamos saber sobre el amor. Además, sus consejos son gratis.
¿Harán las Sagradas Escrituras que nos llevemos bien con todo el mundo? No. Siempre habrá alguien que no simpatice con nosotros, no importa cuánto nos esforcemos. Recuerde: el amor verdadero no se puede forzar (El Cantar de los Cantares 8:4). Pero si seguimos la guía de la Biblia, aumentarán las probabilidades de que cultivemos relaciones afectuosas con otros, aunque lograrlo tal vez implique tiempo y esfuerzo. En el siguiente artículo se analizará este asunto, pero hablemos primero de por qué hoy día es cada vez más difícil hallar amor verdadero.
“Se enfriará el amor” En su trascendental profecía sobre “la conclusión del sistema de cosas”, Jesús predijo con exactitud las situaciones y tendencias que vemos hoy. Señaló que el mundo estaría marcado por la delincuencia y las guerras, justo lo contrario del amor. También dijo: “Muchos [...] se traicionarán unos a otros y se odiarán unos a otros. Y [...] se enfriará el amor de la mayor parte” (Mateo 24:3-12). ¿No le parece cierto que el mundo se ha vuelto más frío y que falta el amor genuino, incluso en el círculo familiar?
La gente poco amorosa recibe poco amor
El apóstol Pablo añadió a lo dicho por Jesús lo que podríamos llamar un detallado perfil social de “los últimos días”. Dijo que las personas serían ‘amadoras de sí mismas, amadoras del dinero, presumidas, altivas, blasfemas, desobedientes a los padres, desagradecidas, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestas a ningún acuerdo, calumniadoras, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneras, testarudas, hinchadas de orgullo, amadoras de placeres más bien que amadoras de Dios’ (2 Timoteo 3:1-4). En muchas partes se han vuelto comunes esas características.
Ahora piense: ¿le cae bien a usted la gente orgullosa, ingrata, desleal, que estaría dispuesta a calumniarlo o traicionarlo? ¿Se siente atraído a quienes están enamorados de sí mismos, del dinero o de los placeres? Como los individuos egocéntricos permiten que su codicia y sus deseos caractericen y dominen sus relaciones, cualquier interés que muestren en otros bien puede ser egoísta. Sabiamente, las Escrituras aconsejan: “De estos apártate” (2 Timoteo 3:5).
Los medios de comunicación rara vez presentan una imagen realista del amor Además, tome nota de que durante los últimos días no habría “cariño natural” entre las personas, o como lo dice otra versión bíblica, “les faltaría el cariño normal por su familia”. Es triste ver que un creciente número de niños se crían en hogares donde eso ocurre. Lo que saben del amor lo aprenden, a menudo, de los medios de comunicación. Pero ¿transmiten los medios una imagen realista de lo que es el amor, el que en verdad produce las mejores relaciones?
¿Amor de novela, o amor de verdad? De un modo u otro, los medios de comunicación influyen en la mayoría de nosotros. Cierta investigadora afirma: “A través del cine y la televisión, los libros y revistas, la radio y las grabaciones musicales, la publicidad y hasta las noticias, la cultura popular nos bombardea desde nuestra infancia con descripciones fantasiosas y estereotipos rígidos de la conducta sexual, el amor y el romance. La forma en que representan tales cosas la mayoría de los medios de comunicación crea o refuerza unas expectativas irreales que casi nadie puede descartar por completo. Y estas hacen que nos sintamos descontentos con nuestra pareja de la vida real y con nosotros mismos”. Héroes y heroínas de las novelas de amor En Estados Unidos, las ventas de novelas de amor generan anualmente más de 1.000 millones de dólares. Del total de obras de ficción en rústica vendidas en ese país, más o menos la mitad son novelas de amor. Y según datos publicados por la agrupación Romance Writers of America, las tres características principales que los lectores —90% de los cuales son mujeres— buscan en el héroe es que sea musculoso, apuesto e inteligente. Las tres virtudes más populares en una heroína son que sea inteligente, fuerte de carácter y atractiva. En efecto: la literatura, el cine y las canciones rara vez presentan una imagen realista del amor. Después de todo, su objetivo principal es entretener, no educar. Y por eso los escritores se dedican a producir cantidades industriales de historias románticas que les den dinero. Lo triste es que la realidad y la ficción se confunden fácilmente, y la gente sufre muchas veces una decepción cuando su relación no encaja con la de los personajes imaginarios. ¿Cómo, entonces, podemos distinguir entre la fantasía y la realidad, entre el romance de los medios de comunicación y el amor genuino? Analicemos las siguientes comparaciones.
El amor de los cuentos y el amor verdadero Las historias de amor en la literatura, las películas y las obras de teatro quizás cambien, pero la estructura básica, o fórmula, varía poco. La revista Writer señala: “Gran parte de la redacción romántica sigue una misma estructura, y esto tiene su razón de ser. La fórmula del chico que conoce a una chica, la pierde y la recupera es un modelo de probada eficacia al que los lectores vuelven una y otra vez, sin importar el escenario ni la época”. Veamos un poco más de cerca esta fórmula popular. El chico conoce a la chica: el apuesto príncipe y la hermosa doncella se conocen y se enamoran. Una escritora exitosa aconseja a quienes deseen escribir novelas románticas que “desde la primera mirada [de la pareja] sea obvio para el lector que los protagonistas están hechos el uno para el otro”.
El concepto del amor a primera vista conlleva la idea de que el amor verdadero es puro sentimiento —esa incontenible sensación que se apodera de uno cuando encuentra a su media naranja—, que el amor simplemente llega, sin tener que realizar mucho esfuerzo ni tener que conocer bien a la otra persona. Pero el amor verdadero es mucho más que un sentimiento. Claro, tiene que ver con los sentimientos, pero en realidad es un fuerte lazo humano que también incluye principios y valores, y que nunca deja de crecer si se le cuida y nutre como se debe (Colosenses 3:14).
Por otra parte, toma tiempo conocer a alguien. Afirmar que a primera vista se ha encontrado a la compañera o compañero perfecto huele a fantasía y suele llevar a la decepción. Además, si usted se convence al instante de que encontró su verdadero amor, tal vez eso le impida reconocer los hechos que demuestren lo contrario. Elegir a la pareja adecuada exige más que una fuerte impresión provocada por un arrebato de pasión. Por eso, tómese su tiempo. Numerosos estudios demuestran que una mala elección puede perjudicar el desempeño laboral, así como la salud física y mental, y hasta acortar la vida. El chico pierde a la chica: un malvado conde secuestra a la hermosa doncella y sale huyendo del castillo. El príncipe emprende la peligrosa búsqueda. Una portavoz de la asociación Romance Writers of America señala: “En la trama principal debe haber dos personas que se enamoran y que luchan por alcanzar un final feliz”. La mayoría de las novelas tendrá un final feliz, los lectores lo saben. Los obstáculos, casi siempre causados por otros, serán derribados.
En la vida real, los problemas de la pareja suelen venir tanto de fuera como de dentro. Quizás tengan que ver con el dinero, el trabajo, los parientes o los amigos. Pero también surgen cuando uno de los dos no resulta ser lo que el otro esperaba. Los defectos de los personajes de ficción son por lo general pequeños, pero no siempre es así en la vida real. Además, el amor verdadero no hace que automáticamente, sin ningún esfuerzo, superemos situaciones difíciles o diferencias en los puntos de vista, los antecedentes, los deseos o las personalidades. Al contrario, el amor implica cooperación, humildad, apacibilidad, paciencia y abnegación, virtudes que no siempre poseemos por naturaleza ni manifestamos con facilidad (1 Corintios 13:4-7). El chico recupera a la chica: el príncipe rescata a su bella doncella y destierra al conde. Se casan y viven felices para siempre. Un editor de novelas románticas les dice a los futuros novelistas: “No puede faltar ese final feliz. [...] El lector debe quedar contento al ver que la pareja acaba por juntarse y está feliz”. Las novelas rara vez presentan a sus personajes después de años de casados, cuando los desacuerdos y un aluvión de problemas más han puesto a prueba la relación. Según las estadísticas sobre el divorcio, muchos matrimonios no pasan la prueba.
El amor de los cuentos es algo sencillo; el amor verdadero implica esfuerzo
Como puede ver, el amor de los cuentos es algo sencillo; el amor verdadero implica esfuerzo. Comprender las diferencias entre ambos le impedirá abrigar expectativas ingenuas, alejadas de la realidad. También evitará que haga compromisos precipitados que pudiera lamentar más tarde. El siguiente artículo le mostrará cómo cultivar amor verdadero y desinteresado, y cómo ganarse el amor de los demás.
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