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Mi Casita
 
Soy Mujer, Naci Mujer , afortunadamente tengo que utilizar cuerpo y mente a fin de mejorar lo que consigo, sea amor, amistad o castigo.
Siento sobre mi espalda el peso del mundo entero y llevando esa inmensa carga elevo mis ojos al cielo.
Cada mes me toca pagar a traves del dolor y malestar una deuda que desde el principio de este cuento llamada humanidad, contrajo una de nosotras y solo por curiosidad.
Naci mujer y tengo, por obligacion adquirida el dulce milagro de parir y aunque se este llorando sonreir.
En la historia mi papel no cuenta porque en ocaciones lo omiten y en otras piensan que con descalificarme cambiaran los hechos que fueron por derecho.
Artistas como poetas, musicos y pintores me usan como su musa para inspirarse y convierten mi imagen en preciosas obras para expresar pasiones, sentimientos y emociones.
El poder de la seducion que lo tengo desde que nazco a veces una maldicion resulta que no existe mujer que no haya amado mucho sin haber sido esto su causa de perdicion.
Es que si soy timida de "boba" me tildan y si por alguna causa lo contrario soy "perdida" dicen unos de forma hipocrita moviendo la cabeza arqueando las cejas torciendo los labios sin pensar siquiera que toda mujer lleva dentro un angel y un demonio al que le caiga ese es el que se queda.
Ahora cuando estoy en el ocaso cuando ya las canas mi larga cabellera blanquea todavia le sonrio a la vida y le digo,
"Adios tu tambien eres mujer, compañera"
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Enseñemos a Nuestros Hijos a ser Respetuosos. Jan 16, 2012 10:18 pm
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Enseñemos a nuestros hijos a ser respetuosos
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Siete pasos para ser mejores padres
El desafío de educar a los hijos
HAY un refrán español que reza así: Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero. En muchas culturas, los hombres acostumbraban quitarse el sombrero al entrar en algún hogar o al intercambiar saludos. Este gesto se consideraba una muestra de educación y les ganaba el respeto de los demás. Así pues, la idea detrás del citado refrán es que la gente tiende a ser más considerada y amable con quien es cortés.

Da gusto ver a niños y jóvenes comportarse con cortesía. Un superintendente de circuito de Honduras que predica con hermanos de todas las edades comenta: “He visto muchas veces que las personas quedan más impresionadas con la conducta respetuosa de los niños que con cualquier cosa que yo pueda decir”.

Aunque hoy la cortesía está en vías de extinción, es muy práctico y beneficioso saber cómo tratar a quienes nos rodean. Además, la propia Biblia nos anima a comportarnos “de una manera digna de las buenas nuevas acerca del Cristo” (Fili. 1:27; 2 Tim. 3:1-5). Por eso es vital que enseñemos a nuestros hijos a respetar a los demás. ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Y qué debemos hacer para que les salga del corazón?*


Los modales se inculcan con el ejemplo
Los niños aprenden por imitación. Así que una de las mejores maneras de enseñarles buenos modales es mediante el ejemplo (Deu. 6:6, 7). Aunque es necesario que los padres hablemos continuamente con nuestros hijos sobre la importancia de ser corteses, es mucho más importante que nosotros mismos lo seamos.

Veamos el caso de Paula, que fue criada como testigo de Jehová en un hogar monoparental.# El respeto se convirtió en parte esencial de su personalidad. ¿Por qué? “Mamá nos puso el ejemplo —responde ella—, así que la cortesía era algo natural para nosotros.” Por su parte, un padre cristiano llamado Walter explica cómo inculcó en sus hijos desde pequeños una actitud considerada hacia su esposa no creyente: “Les enseñé a respetar a su madre, y lo hice con el ejemplo, pues nunca hablaba mal de ella”. Walter crió a sus hijos en la verdad, pidiendo constantemente la ayuda de Jehová. ¿Qué resultados obtuvo? Hoy, uno de ellos sirve en una sucursal de los testigos de Jehová y el otro es precursor. Y ambos aman y respetan a sus dos padres.

La Biblia indica que Jehová “no es Dios de desorden, sino de paz” (1 Cor. 14:33). Él siempre actúa de manera ordenada. Los cristianos debemos esforzarnos por imitarlo en nuestro hogar. Algunos padres acostumbran a sus hijos a hacer la cama antes de ir a la escuela, recoger su ropa y ayudar con las tareas domésticas. Algo que los animará a conservar en buen estado su habitación y sus pertenencias será ver que el resto de la casa está limpio y ordenado.


¿Qué piensan nuestros hijos sobre lo que están aprendiendo en la escuela? ¿Les dan las gracias a sus maestros por la labor que realizan? ¿Lo hacemos nosotros? Los niños tienden a asimilar tanto la actitud de sus padres hacia las tareas escolares como su opinión sobre los profesores. Debemos enseñarles a expresar su agradecimiento por la ayuda que les dan, pues es una excelente manera de mostrarles respeto. Por supuesto, hay que reconocer la labor de todo aquel que nos preste un servicio, sea médico, empleado de una tienda u otra persona (Luc. 17:15, 16). Los jóvenes cristianos que se distinguen de sus compañeros de escuela por ser amables y comportarse bien merecen nuestras más sinceras felicitaciones.

En realidad, todos los miembros de la congregación deben ser ejemplares al tratar a los demás. ¡Qué bonito es ver en el Salón del Reino a los niños pedir las cosas con educación y dar las gracias! Durante las reuniones, los mayores debemos mostrar respeto por Jehová escuchando con atención. Así los pequeños tendrán un ejemplo que imitar. Los actos de cortesía que observen en el salón les enseñarán a tratar con respeto a los vecinos cuando vuelvan a casa. Este es el caso de Andrew, quien, con tan solo cuatro años, ya ha aprendido a pedir permiso cuando va a pasar entre dos adultos.

¿Qué más debemos hacer para inculcar buenos modales en nuestros hijos? Dedicar tiempo a hablar con ellos de los muchos ejemplos de buena conducta que contiene la Palabra de Dios (Rom. 15:4).


Utilicemos ejemplos bíblicos
Un personaje del que podemos hablar es Samuel. La Biblia indica que su padre se inclinó ante Jehová en muestra de agradecimiento y respeto. Y seguramente cuando su madre lo llevó al tabernáculo, con apenas tres o cuatro años, ya le había enseñado que era apropiado inclinarse delante del sumo sacerdote, Elí. ¿Podríamos hacer algo similar con nuestros hijos? Una buena meta sería acostumbrarlos a dar los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches y otros saludos. Así serán como el pequeño Samuel, quien era “[muy] agradable, tanto desde el punto de vista de Jehová como del de los hombres” (1 Sam. 2:26).

La Biblia también puede ser útil para mostrar la diferencia entre el respeto y la descortesía. Podemos hablar, por ejemplo, de lo que sucedió cuando Ocozías, el infiel rey de Israel, mandó llamar al profeta Elías. Primero envió a “un jefe de cincuenta con sus cincuenta [soldados]”. Al llegar ante Elías, el oficial le exigió que lo acompañara, pero esa no era manera de dirigirse a un representante de Jehová. ¿Cómo reaccionó el profeta? Dijo: “Si soy hombre de Dios, que baje fuego de los cielos y se los coma a ti y a tus cincuenta”. Y así fue: “Vino descendiendo fuego de los cielos y procedió a comérselos a él y a sus cincuenta” (2 Rey. 1:9, 10).

Ocozías envió a un segundo oficial, y este también llegó con exigencias. De nuevo, bajó fuego del cielo y acabó con él y sus cincuenta hombres. Entonces llegó un tercer oficial, pero con una actitud muy distinta. En vez de darle órdenes al profeta, respetuosamente le suplicó de rodillas: “Hombre del Dios verdadero, por favor permite que mi alma y el alma de estos cincuenta siervos tuyos sea preciosa a tus ojos. He aquí que bajó fuego de los cielos y procedió a comerse a los dos jefes de cincuenta anteriores y a sus cincuentenas, pero ahora permite que sea preciosa mi alma a tus ojos”. ¿Qué haría Elías con aquel hombre, que seguramente se encontraba atemorizado? ¿Le pediría a Dios que enviara fuego contra él cuando le había hablado con tanto respeto? ¡Claro que no! De hecho, mediante un ángel recibió instrucciones de acompañarlo (2 Rey. 1:11-15). ¿Verdad que este pasaje demuestra la importancia de ser respetuoso?


Otro buen ejemplo es el del apóstol Pablo. Cuando fue arrestado en la zona del templo por soldados romanos, no dio por sentado que tenía el derecho de dirigirles la palabra. En vez de eso, le preguntó con respeto al oficial a cargo: “¿Se me permite decirte algo?”. Como resultado, se le concedió la oportunidad de hablar en su defensa (Hech. 21:37-40).

También podemos hablar de Jesucristo. Cuando fue abofeteado durante su juicio, protestó, pero supo cómo hacerlo. Dijo: “Si hablé mal, da testimonio respecto al mal; pero si [hablé] bien, ¿por qué me pegas?”. Nadie pudo acusarlo de haber dicho algo incorrecto (Juan 18:22, 23).

Hay otros relatos de la Palabra de Dios que muestran cómo debemos reaccionar cuando alguien nos corrige enérgicamente o cuando tenemos que reconocer una equivocación o un descuido (Gén. 41:9-13; Hech. 8:20-24). Por ejemplo, Abigail se disculpó ante David por la insolencia con que lo había tratado su marido, Nabal. Pero no solo eso; además, le regaló víveres en abundancia. David quedó tan impresionado por lo que hizo esta prudente mujer que, cuando Nabal murió, decidió tomarla por esposa (1 Sam. 25:23-41).

Es primordial que eduquemos a nuestros hijos para que sean corteses y respetuosos en toda ocasión: tanto en el diario vivir como en las circunstancias más difíciles. De esta forma dejaremos que “resplandezca [nuestra] luz” delante de la gente y daremos “gloria al Padre [...] que está en los cielos” (Mat. 5:16).

* Claro, los padres deben ayudar a sus hijos a distinguir entre ser respetuosos con los adultos y ceder ante ellos si se acercan con malas intenciones.

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Por Que La Gente Actua Tan Mal. ( capitulo 2 ) Jan 14, 2012 7:22 am
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¿Por qué la gente actúa tan mal?

LA MALDAD
PRONTO ACABARÁ
COMO vimos en el artículo anterior, Dios nos ha explicado en su Palabra inspirada por qué la gente se comporta mal. Además, nos ha dotado de autodominio y libertad de elección, por lo que de nosotros depende que hagamos algo malo o no (Deuteronomio 30:15, 16, 19). En definitiva, contamos con todo lo necesario para identificar cualquier debilidad y corregirla. Y si así lo hacemos, ¿cuál será el resultado? Felicidad para nosotros y para quienes nos rodean (Salmo 1:1).

Sin embargo, por mucho que uno se esfuerce por hacer lo que está bien, no es suficiente para acabar con la maldad que plaga a la humanidad. La Biblia advirtió: “En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar”. Y a continuación explicó por qué serían tan difíciles: “Los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder; y de estos apártate” (2 Timoteo 3:1-5).

Cuando hablamos de “los últimos días” de algo, por lo general queremos decir que eso está llegando a su fin. Pues bien, ¿qué es lo que está a punto de acabar, según esta profecía? Las siguientes promesas divinas nos dan una idea.

Desaparecerán los malvados para siempre.
“Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (SALMO 37:10, 11)

“Jehová está guardando a todos los que lo aman, pero a todos los inicuos los aniquilará.” (SALMO 145:20)

Se acabará de una vez por todas con los abusos.
“Él librará al pobre que clama por ayuda, también al afligido y a cualquiera que no tiene ayudador. De la opresión y de la violencia les redimirá el alma.” (SALMO 72:12, 14)

“La creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios.” (ROMANOS 8:21)

Nadie volverá a pasar necesidad.
“Se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar.” (MIQUEAS 4:4)

“Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal.” (ISAÍAS 65:21, 22)

La justicia reinará por toda la Tierra.
“¿No hará Dios que se haga justicia a sus escogidos que claman a él día y noche [...]? Les digo: Él hará que se les haga justicia rápidamente.”

“Jehová es amador de la justicia, y no dejará a los que le son leales. Hasta tiempo indefinido ciertamente serán guardados.”

“Justicia es lo que los habitantes de la tierra productiva ciertamente aprenden.” (ISAÍAS 26:9)

“Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar.” (2 PEDRO 3:13)

La gente ya está cambiando
Sin duda alguna, a todos nos gustaría ver cumplidas esas promesas. Pero ¿tenemos alguna base para creer que de veras se harán realidad? Lo cierto es que las pruebas se hallan ante nuestros propios ojos: millones de personas de todo el mundo han dejado atrás una vida egoísta, inmoral o violenta y han aprendido a ser más honradas, pacíficas y bondadosas. Los testigos de Jehová, que superan los siete millones, forman una hermandad internacional en la que no existen las diferencias —raciales, étnicas, nacionales, políticas y económicas— que tanto odio, violencia y muerte han causado a lo largo de la historia.* En efecto, viendo los cambios que ya han realizado muchas personas hoy día, podemos estar seguros de que las promesas de Dios se cumplirán a mayor escala en el futuro.


Ahora bien, ¿qué motiva semejantes cambios en las personas? La clave se encuentra en la siguiente promesa bíblica pronunciada por el profeta Isaías:

“El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. [...] Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado. No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña; porque la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar.” (Isaías 11:6-9.)

Con estas palabras, Isaías no profetizó únicamente que llegaría el día en que los seres humanos y los animales vivirían en paz. ¿Por qué lo sabemos? Porque, según la última parte de dicho pasaje, la causa de esta transformación es que “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová”. Está claro que conocer a Dios no cambia a los animales, pero sí puede cambiar a las personas. Por lo tanto, esta profecía también debe aludir a la transformación de quienes tienen cualidades propias de animales irracionales, pero que, gracias a las enseñanzas bíblicas, desarrollan cualidades cristianas.

Pedro# es uno de estos casos. Creyendo que luchaba del lado de la justicia, se unió a una organización terrorista. Tras adiestrarlo, le ordenaron poner una bomba en un cuartel de la policía. Sin embargo, antes de que pudiera llevar a cabo su plan, fue arrestado y enviado a prisión. Durante los dieciocho meses que pasó encarcelado, continuó defendiendo activamente su ideología. Mientras tanto, su esposa comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. Cuando Pedro salió de la cárcel, también empezó a estudiar la Biblia, y lo que aprendió lo motivó a cambiar su actitud y su visión de la vida. “Le agradezco a Jehová que nunca llegara a matar a nadie durante mis años de terrorista —confiesa Pedro—. Ahora empleo la espada del espíritu de Dios, la Biblia, para llevar a la gente un mensaje de paz y justicia verdaderas: las buenas nuevas del Reino de Dios.” Fue tan grande su transformación que incluso llevó este mensaje de paz al mismo cuartel que había planeado volar por los aires.

¡Qué poderoso efecto tiene la Palabra de Dios en la vida de la gente! Puede hacer que dejen de cometer maldades y se vuelvan mejores personas. Está claro que Dios puede cumplir su promesa de acabar con la maldad. Y para lograrlo, también acabará con el Diablo, el principal responsable de la maldad. Satanás es, en definitiva, aquel que mueve los hilos de este mundo. Como bien dice la Biblia, “el mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19). Sin embargo, Satanás pronto desaparecerá de la escena mundial, y con él, todos los que tercamente se niegan a cambiar. ¡Qué maravilloso será vivir en una Tierra donde no exista la maldad!

¿Cuál es la clave, entonces, para ver el cumplimiento de esa promesa? Recordemos que es el “conocimiento de Jehová” lo que está haciendo cambiar a las personas hoy y lo que traerá grandes cambios a nivel mundial en el futuro. De modo que si usted adquiere conocimiento de la Biblia y lo pone en práctica —como vimos que hizo Pedro—, también tendrá la posibilidad de vivir en un mundo donde reine la justicia (2 Pedro 3:13). Así pues, aproveche la oportunidad que se le presenta de conocer mejor a Dios y Jesucristo, pues su vida eterna depende de ello (Juan 17:3).


Usted también tiene la posibilidad de vivir en un mundo en donde reine la justicia (2 PEDRO 3:13)



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Por Que La Gente Actua Tan Mal? (capitulo 1 ) Jan 14, 2012 7:08 am
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¿Por qué la gente actúa tan mal?

¿POR QUÉ
LA GENTE
SE COMPORTA ASÍ?
HAY algo en lo que la mayoría de la gente concuerda: nadie es perfecto, todos hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. Sin embargo, esta tendencia a cometer errores no justifica la maldad que nos rodea. Casi a diario se producen delitos —de mayor o menor gravedad— de los que somos testigos o nos enteramos por los medios de comunicación.

En realidad, casi todo el mundo reconoce que existen unos límites morales y que cada persona puede optar por cruzarlos o no. De hecho, a nadie se le escapa la diferencia entre una simple equivocación y una mentira descarada, o entre herir a alguien por accidente y cometer un asesinato con premeditación. Aun así, las personas que hacen estas cosas terribles son, cada vez con más frecuencia, las que menos nos imaginamos. Entonces, ¿qué lleva a la gente a comportarse así?


La Palabra de Dios aclara por qué mucha gente hace lo que sabe que está mal. Veamos algunas de estas razones.

“La mera opresión puede hacer que un sabio se porte como loco.”
La misma Biblia reconoce que las circunstancias pudieran empujar a algunas personas a actuar como nunca habrían pensado. Hay quienes cometen graves delitos creyendo que es su único recurso para solucionar sus problemas o luchar contra las injusticias. Como explica el libro Urban Terrorism, “en muchos casos, la principal motivación de un terrorista es su profunda frustración por no poder cambiar ciertos elementos políticos, sociales y económicos”.

“El amor al dinero es raíz de toda clase de males.” (1 TIMOTEO 6:10, VERSIÓN POPULAR)
Suele decirse que todo hombre tiene su precio. Esta difundida frase destaca que hasta la persona más decente está dispuesta a quebrantar las normas morales por la cantidad de dinero adecuada. Y es que una persona que en circunstancias normales es afable y bondadosa puede transformarse en un ser desagradable y agresivo cuando hay dinero de por medio. Basta con repasar los numerosos delitos motivados por la avaricia: el chantaje, la extorsión, el fraude, el secuestro e incluso el asesinato.

“Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, por eso el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a hacer lo malo.” (ECLESIASTÉS 8:11)
El ser humano tiende a pensar que puede hacer lo que se le antoje mientras no lo descubran. De ahí que mucha gente sobrepase los límites de velocidad, copie en los exámenes, malverse los fondos públicos o haga cosas peores. Es fácil que el ciudadano respetuoso de la ley se sienta tentado a hacer cosas censurables cuando las leyes no se aplican o cuando no hay miedo a las consecuencias. A este respecto, la revista Arguments and Facts indica: “La facilidad con que los delincuentes quedan sin castigo [...] parece motivar a los ciudadanos comunes a cometer los crímenes más brutales”.

“Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado.” (SANTIAGO 1:14, 15)
Todos los días se nos presentan muchas oportunidades de hacer lo malo, así que es muy posible que en algún momento nos sintamos tentados. Ya en tiempos bíblicos se advirtió a los cristianos: “Ninguna tentación los ha tomado a ustedes salvo lo que es común a los hombres” (1 Corintios 10:13). Aun así, cada cual decide lo que hace con esos malos deseos: borrarlos de inmediato de la mente o seguir alimentándolos. Como advirtió el discípulo Santiago en su carta, si no tenemos cuidado, un simple deseo puede hacerse “fecundo” y llevarnos a hacer lo que está mal.

“El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal.” (PROVERBIOS 13:20)
Nunca debemos subestimar la influencia que, para bien o para mal, tiene en nosotros la gente que nos rodea. Con frecuencia, las personas hacen cosas impensables influidas por la presión de grupo o, como dicen muchos, porque se juntaron con malas compañías. Desde luego, los resultados de juntarse con los “estúpidos” —como los llama el versículo antes citado— siempre son desastrosos. Hay que aclarar que los “estúpidos”, en sentido bíblico, no son personas poco inteligentes, sino quienes pasan por alto los consejos de la Palabra de Dios. Así pues, seamos jóvenes o mayores, debemos buscar la amistad de personas que obedezcan los principios bíblicos. De lo contrario, podemos estar seguros de que nos “irá mal”.

Hasta ahora hemos visto varias razones por las que, según las Escrituras, algunas personas —incluso gente común y corriente— hacen cosas terribles. Pero quizás nos preguntemos si alguna vez la situación mejorará. Pues bien, la Biblia no solo explica las causas de los actos malvados; también promete que un día se acabarán. ¿Quiere conocer estas promesas? ¿Será posible que algún día de veras desaparezca la maldad? Hallará la respuesta en el próximo artículo.


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Dedique Tiempo a Sus Hijos. Jan 13, 2012 9:41 pm
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Presten a sus hijos la atención que necesitan


Dedique tiempo a sus hijos

¿TENÍA el Hijo de Dios tiempo para los niños? Parece que algunos de sus discípulos creían que no, pues en cierta ocasión procuraron impedir que los pequeños se acercaran a él. “Dejen que los niñitos vengan a mí; no traten de detenerlos”, dijo Jesús, y acto seguido reunió a un grupo de niños y se puso a hablarles (Marcos 10:13-16). De este modo, mostró que estaba dispuesto a prestar atención a los más pequeños. ¿Cómo pueden los padres de hoy día imitar su ejemplo? Siendo buenos maestros y pasando tiempo con sus hijos.

Claro está, dado que los padres responsables buscan el bienestar de sus hijos, no los maltratan. Es más, podría decirse que lo “natural” es que los traten con respeto y consideración. Sin embargo, la Biblia advirtió que en nuestros días muchas personas carecerían de “cariño natural” (2 Timoteo 3:1-3). Y para quienes son responsables y se interesan amorosamente por sus hijos, siempre hay algo nuevo que aprender. Tales padres agradecerán, por lo tanto, que se les recuerden los siguientes principios bíblicos.

Enseñar sin irritarEl eminente profesor y psiquiatra Robert Coles dijo en cierta ocasión: “El niño cuenta con un sentido moral interno en desarrollo. Pienso que Dios lo creó con esa necesidad acuciante de guía ética”. Ahora bien, ¿quién tiene que satisfacer esa hambre y sed de orientación moral?

En Efesios 6:4, las Escrituras exhortan: “Ustedes, padres, no estén irritando a sus hijos, sino sigan criándolos en la disciplina y regulación mental de Jehová”. ¿Se ha dado cuenta de que el texto coloca sobre el varón la responsabilidad de inculcar en sus hijos el amor a Dios y un profundo aprecio por las normas divinas? En el versículo 1 del capítulo 6 de Efesios, el apóstol Pablo se refiere tanto al padre como a la madre cuando exhorta a los hijos a ser “obedientes a sus padres”.*

Por supuesto, cuando falta el padre, la madre debe asumir tal labor. Muchas madres solas han logrado criar a sus hijos en la disciplina y regulación mental de Jehová Dios. No obstante, si la madre se casa, el esposo cristiano tiene que tomar la iniciativa. Por su parte, la madre debería seguir de buen grado la guía de su esposo en la enseñanza y disciplina de los niños.

Los gritos angustian al niño
Ahora bien, ¿cómo disciplinar y enseñar a los hijos sin ‘irritarlos’? No hay una fórmula secreta, puesto que cada niño es diferente. Pero los padres deben pensar bien cómo administrarán la disciplina para que esta siempre demuestre amor y respeto por los hijos. Curiosamente, la idea de no irritarlos se repite en Colosenses 3:21, donde se advierte a los padres: “No estén exasperando a sus hijos, para que ellos no se descorazonen”.

Algunos progenitores gritan a sus hijos, lo cual sin duda exaspera a los pequeños. No obstante, la Biblia nos hace la siguiente recomendación: “Que se quiten toda amargura maliciosa y cólera e ira y gritería y habla injuriosa” (Efesios 4:31). Además, dice que “el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos” (2 Timoteo 2:24).

Dedíqueles tiempoPrestar a sus hijos la atención que necesitan también implica estar dispuesto a sacrificar algunos placeres y poner a un lado su conveniencia personal por el bien de ellos. La Palabra de Dios declara: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6, 7).

En la actualidad, las obligaciones económicas cada vez exigen más de los padres, por lo que son muy pocos los que pueden pasar todo el día con sus hijos. Aun así, Deuteronomio recalca que los padres ‘tienen’ que encontrar tiempo para sus pequeños. Es verdad que habrá que organizarse bien y sacrificar algunas cosas, pero los hijos necesitan esa atención.

Piense en la conclusión a la que llegaron los autores de un estudio realizado entre más de doce mil adolescentes: “Un fuerte vínculo emocional con su progenitor es la mejor garantía de que el adolescente gozará de buena salud y evitará conductas peligrosas”. En efecto, los niños necesitan la atención de sus padres. Una madre preguntó a sus cuatro hijos: “Si pudieran tener cualquier cosa que desearan, ¿qué pedirían?”. Todos respondieron: “Más tiempo con mamá y papá”.

Así pues, ser progenitores responsables implica asegurarse de cubrir las necesidades de los hijos, como las de recibir educación espiritual y disfrutar de una amistad estrecha con sus padres. Supone ayudarlos a convertirse en adultos competentes, respetables y honrados que traten con bondad a su prójimo y traigan gloria a su Creador (1 Samuel 2:26). En efecto, los padres responsables enseñan y disciplinan a sus hijos de forma piadosa.




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El Deseo De Ser Amado. ( capitulo 3 ) Jan 10, 2012 7:56 pm
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Cómo encontrar el amor verdadero
¿Qué podemos hacer para hallar el amor y ser dignos de ser amados, pero no solo en sentido romántico? ¿Hacernos ricos? ¿Mejorar el aspecto físico?




Cómo encontrar el amor verdadero


SEDUCIDOS por la propaganda y condicionados por los medios de comunicación, muchos hombres y mujeres ven en tales metas el remedio de sus males. Claro que es muy natural y apropiado cuidar de nuestro aspecto, pero la belleza —pasajera en el mejor de los casos— no sirve para lograr uniones duraderas. Tampoco las riquezas. Lo que sí ayuda es el amor desinteresado. “Practiquen el dar, y se les dará”, enseñó Jesús . En pocas palabras: si queremos recibir amor, tenemos que dar amor.

¿Cómo? Bajo la guía del espíritu santo de Dios, el apóstol Pablo nos contesta que el amor es dinámico, que no se define tanto por los sentimientos, sino principalmente por lo que hace por otros y por lo que se abstiene de hacer. Fíjese en las palabras de Pablo: “El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta” (1 Corintios 13:4-7).

¿Qué siente cuando alguien lo trata con amabilidad o lo acepta a pesar de esas cositas irritantes que usted dice o hace? ¿No se siente atraído a la persona que se preocupa sinceramente por su bienestar, que no se enoja por cualquier motivo y que sabe perdonar y decir la verdad aunque el perdón y la sinceridad no resulten fáciles?

“Hay más felicidad en dar que en recibir.” (Hechos 20:35)

Entonces, trate así a los demás. Jesús dijo: “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12). No siempre es fácil dar amor, pero el esfuerzo bien vale la pena. Primero, porque sus familiares, amigos, cónyuge o futuro cónyuge lo amarán más a usted. Segundo, porque tendrá la satisfacción de haber hecho lo que debía al dar de sí mismo a favor de los demás. Así es, “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).


Si queremos recibir amor, tenemos que dar amor
Aprenda de la máxima autoridad
Jehová es el Dios de amor, la máxima autoridad en la materia . Su amor lo impulsa a enseñarle esta cualidad a todo el que esté dispuesto a aprender. Veamos algunos ejemplos de máximas bíblicas que muestran qué hacer para amar y ser amados.

“Ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar.” (Santiago 1:19.) Una encuesta entre más de veinte mil parejas reveló que las personas más felices son las que están casadas con alguien que sabe escuchar. La buena comunicación es esencial en una relación. Cierta profesora de Sociología escribió al respecto: “Si quiere sentirse solo en una relación, esté con alguien que no tenga ni idea de lo que a usted le pasa. O peor aún, con alguien que lo sepa pero que sea incapaz de entender por qué eso lo hace sufrir a usted tanto”. Añadió que, aun cuando dos personas sean diferentes en varios aspectos, “si son sensibles a la forma en que su pareja ve el mundo y vive la vida, tales diferencias carecerán de importancia”.

“Se hallan apretados y escasos de lugar en sus propios tiernos cariños [...:] ensánchense.” (2 Corintios 6:12, 13.) Nos hacemos un bien cuando ensanchamos nuestro amor hacia los demás. Cierta publicación de la Facultad de Medicina de Harvard afirma: “Decenas de estudios han demostrado que quienes cuentan con apoyo social —es decir, buenas relaciones con la familia, los amigos y la comunidad— son más felices, se enferman menos y viven más”.

“Considerémonos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes.” (Hebreos 10:24, 25.) La gente que nos rodea influye en nosotros, así que al pasar tiempo con personas que manifiestan genuino amor cristiano y experimentarlo por nosotros mismos, aprendemos a manifestarlo en nuestra vida. Los testigos de Jehová se esmeran por expresar amor entre sí, pues saben que es una marca que identifica a los verdaderos discípulos de Jesús (Juan 13:35). Está usted cordialmente invitado a asistir a sus reuniones cristianas.

Si siente que nadie lo quiere, no se desanime ni se juzgue con severidad. Tenga presente que Jehová está al tanto de lo que le ocurre. ¿Recuerda a Lea, a quien mencionamos en el primer artículo de esta serie? Jehová se fijó en su situación, y ella llegó a ser madre de seis hijos y una hija: una gran bendición en esa época en la que a los hijos se les veía como un valioso tesoro. Además, todos sus hijos varones dieron origen a tribus de Israel (Génesis 29:30-35; 30:16-21). ¡Cuánto debieron de consolar a Lea el amor y el interés de Dios!

En el nuevo mundo que prometen las Santas Escrituras, nadie sufrirá por falta de amor. Al contrario, el amor verdadero impregnará a toda la sociedad humana (Isaías 11:9; . Si deseamos estar allí, ahora es el momento de demostrarlo cultivando el amor que se enseña en la Biblia y que manifiesta su Autor. Está claro, la verdadera felicidad no depende solo de ser amado, sino de amar desinteresadamente a los demás (Mateo 5:46-48; 1 Pedro 1:22).


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El Deseo De Ser Amado. (capitulo 2 ) Jan 10, 2012 7:26 pm
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Por qué es tan difícil hallar el amor verdadero
Nunca faltan consejos sobre el amor. Hay terapeutas y consejeros listos para brindar orientación, y el tema se trata a menudo en programas de entrevistas en la televisión.


El deseo de ser amado
Por qué es tan difícil hallar el amor verdadero


MUCHOS sitios de Internet afirman poseer la clave para encontrar el amor. Quizás le prometan que descubrirá “fascinantes e increíbles secretos” y que recibirá consejos de “casamenteros profesionales”, “expertos en relaciones” y “doctores del corazón”, por no mencionar psicoterapeutas, psicólogos y astrólogos.

El tema del amor también genera ventas de revistas y libros, algunos de los cuales hacen promesas desmesuradas. Uno de ellos, por ejemplo, le asegura que aprenderá “cómo hacer que cualquier persona se enamore de usted”. Otro promete revelarle el secreto para encontrar a la “pareja perfecta en sólo un mes”. ¿Le parece mucho un mes? Entonces, hay otro que le explica cómo lograr que alguien lo ame para siempre “en menos de noventa minutos”.

Gran parte del consejo tiene un precio, y muchas personas tienen que pagarlo dos veces: primero con dinero para recibir el consejo, y luego emocionalmente cuando la orientación resulta equivocada —lo cual suele ocurrir— y las cosas no salen como se esperaba.

Hay, sin embargo, una fuente de consejos que nunca falla y que, además, expone el asunto con veracidad, sin hacer afirmaciones descabelladas ni promesas poco realistas. Se trata de un libro que, aunque antiguo, contiene lecciones que jamás pasan de moda. Su Autor posee sabiduría y amor incomparables. Puede incluso que usted ya tenga un ejemplar de este regalo especial: la Santa Biblia. Sin importar nuestras circunstancias o antecedentes, la Biblia nos enseña cuanto necesitamos saber sobre el amor. Además, sus consejos son gratis.

¿Harán las Sagradas Escrituras que nos llevemos bien con todo el mundo? No. Siempre habrá alguien que no simpatice con nosotros, no importa cuánto nos esforcemos. Recuerde: el amor verdadero no se puede forzar (El Cantar de los Cantares 8:4). Pero si seguimos la guía de la Biblia, aumentarán las probabilidades de que cultivemos relaciones afectuosas con otros, aunque lograrlo tal vez implique tiempo y esfuerzo. En el siguiente artículo se analizará este asunto, pero hablemos primero de por qué hoy día es cada vez más difícil hallar amor verdadero.

“Se enfriará el amor”
En su trascendental profecía sobre “la conclusión del sistema de cosas”, Jesús predijo con exactitud las situaciones y tendencias que vemos hoy. Señaló que el mundo estaría marcado por la delincuencia y las guerras, justo lo contrario del amor. También dijo: “Muchos [...] se traicionarán unos a otros y se odiarán unos a otros. Y [...] se enfriará el amor de la mayor parte” (Mateo 24:3-12). ¿No le parece cierto que el mundo se ha vuelto más frío y que falta el amor genuino, incluso en el círculo familiar?

La gente poco amorosa recibe poco amor

El apóstol Pablo añadió a lo dicho por Jesús lo que podríamos llamar un detallado perfil social de “los últimos días”. Dijo que las personas serían ‘amadoras de sí mismas, amadoras del dinero, presumidas, altivas, blasfemas, desobedientes a los padres, desagradecidas, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestas a ningún acuerdo, calumniadoras, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneras, testarudas, hinchadas de orgullo, amadoras de placeres más bien que amadoras de Dios’ (2 Timoteo 3:1-4). En muchas partes se han vuelto comunes esas características.

Ahora piense: ¿le cae bien a usted la gente orgullosa, ingrata, desleal, que estaría dispuesta a calumniarlo o traicionarlo? ¿Se siente atraído a quienes están enamorados de sí mismos, del dinero o de los placeres? Como los individuos egocéntricos permiten que su codicia y sus deseos caractericen y dominen sus relaciones, cualquier interés que muestren en otros bien puede ser egoísta. Sabiamente, las Escrituras aconsejan: “De estos apártate” (2 Timoteo 3:5).


Los medios de comunicación rara vez presentan una imagen realista del amor
Además, tome nota de que durante los últimos días no habría “cariño natural” entre las personas, o como lo dice otra versión bíblica, “les faltaría el cariño normal por su familia”. Es triste ver que un creciente número de niños se crían en hogares donde eso ocurre. Lo que saben del amor lo aprenden, a menudo, de los medios de comunicación. Pero ¿transmiten los medios una imagen realista de lo que es el amor, el que en verdad produce las mejores relaciones?

¿Amor de novela, o amor de verdad?
De un modo u otro, los medios de comunicación influyen en la mayoría de nosotros. Cierta investigadora afirma: “A través del cine y la televisión, los libros y revistas, la radio y las grabaciones musicales, la publicidad y hasta las noticias, la cultura popular nos bombardea desde nuestra infancia con descripciones fantasiosas y estereotipos rígidos de la conducta sexual, el amor y el romance. La forma en que representan tales cosas la mayoría de los medios de comunicación crea o refuerza unas expectativas irreales que casi nadie puede descartar por completo. Y estas hacen que nos sintamos descontentos con nuestra pareja de la vida real y con nosotros mismos”.


Héroes y heroínas de las novelas de amor
En Estados Unidos, las ventas de novelas de amor generan anualmente más de 1.000 millones de dólares. Del total de obras de ficción en rústica vendidas en ese país, más o menos la mitad son novelas de amor. Y según datos publicados por la agrupación Romance Writers of America, las tres características principales que los lectores —90% de los cuales son mujeres— buscan en el héroe es que sea musculoso, apuesto e inteligente. Las tres virtudes más populares en una heroína son que sea inteligente, fuerte de carácter y atractiva.

En efecto: la literatura, el cine y las canciones rara vez presentan una imagen realista del amor. Después de todo, su objetivo principal es entretener, no educar. Y por eso los escritores se dedican a producir cantidades industriales de historias románticas que les den dinero. Lo triste es que la realidad y la ficción se confunden fácilmente, y la gente sufre muchas veces una decepción cuando su relación no encaja con la de los personajes imaginarios. ¿Cómo, entonces, podemos distinguir entre la fantasía y la realidad, entre el romance de los medios de comunicación y el amor genuino? Analicemos las siguientes comparaciones.

El amor de los cuentos y el amor verdadero
Las historias de amor en la literatura, las películas y las obras de teatro quizás cambien, pero la estructura básica, o fórmula, varía poco. La revista Writer señala: “Gran parte de la redacción romántica sigue una misma estructura, y esto tiene su razón de ser. La fórmula del chico que conoce a una chica, la pierde y la recupera es un modelo de probada eficacia al que los lectores vuelven una y otra vez, sin importar el escenario ni la época”. Veamos un poco más de cerca esta fórmula popular.

El chico conoce a la chica: el apuesto príncipe y la hermosa doncella se conocen y se enamoran. Una escritora exitosa aconseja a quienes deseen escribir novelas románticas que “desde la primera mirada [de la pareja] sea obvio para el lector que los protagonistas están hechos el uno para el otro”.

El concepto del amor a primera vista conlleva la idea de que el amor verdadero es puro sentimiento —esa incontenible sensación que se apodera de uno cuando encuentra a su media naranja—, que el amor simplemente llega, sin tener que realizar mucho esfuerzo ni tener que conocer bien a la otra persona. Pero el amor verdadero es mucho más que un sentimiento. Claro, tiene que ver con los sentimientos, pero en realidad es un fuerte lazo humano que también incluye principios y valores, y que nunca deja de crecer si se le cuida y nutre como se debe (Colosenses 3:14).

Por otra parte, toma tiempo conocer a alguien. Afirmar que a primera vista se ha encontrado a la compañera o compañero perfecto huele a fantasía y suele llevar a la decepción. Además, si usted se convence al instante de que encontró su verdadero amor, tal vez eso le impida reconocer los hechos que demuestren lo contrario. Elegir a la pareja adecuada exige más que una fuerte impresión provocada por un arrebato de pasión. Por eso, tómese su tiempo. Numerosos estudios demuestran que una mala elección puede perjudicar el desempeño laboral, así como la salud física y mental, y hasta acortar la vida.

El chico pierde a la chica: un malvado conde secuestra a la hermosa doncella y sale huyendo del castillo. El príncipe emprende la peligrosa búsqueda. Una portavoz de la asociación Romance Writers of America señala: “En la trama principal debe haber dos personas que se enamoran y que luchan por alcanzar un final feliz”. La mayoría de las novelas tendrá un final feliz, los lectores lo saben. Los obstáculos, casi siempre causados por otros, serán derribados.

En la vida real, los problemas de la pareja suelen venir tanto de fuera como de dentro. Quizás tengan que ver con el dinero, el trabajo, los parientes o los amigos. Pero también surgen cuando uno de los dos no resulta ser lo que el otro esperaba. Los defectos de los personajes de ficción son por lo general pequeños, pero no siempre es así en la vida real. Además, el amor verdadero no hace que automáticamente, sin ningún esfuerzo, superemos situaciones difíciles o diferencias en los puntos de vista, los antecedentes, los deseos o las personalidades. Al contrario, el amor implica cooperación, humildad, apacibilidad, paciencia y abnegación, virtudes que no siempre poseemos por naturaleza ni manifestamos con facilidad (1 Corintios 13:4-7).

El chico recupera a la chica: el príncipe rescata a su bella doncella y destierra al conde. Se casan y viven felices para siempre. Un editor de novelas románticas les dice a los futuros novelistas: “No puede faltar ese final feliz. [...] El lector debe quedar contento al ver que la pareja acaba por juntarse y está feliz”. Las novelas rara vez presentan a sus personajes después de años de casados, cuando los desacuerdos y un aluvión de problemas más han puesto a prueba la relación. Según las estadísticas sobre el divorcio, muchos matrimonios no pasan la prueba.

El amor de los cuentos es algo sencillo;
el amor verdadero implica esfuerzo

Como puede ver, el amor de los cuentos es algo sencillo; el amor verdadero implica esfuerzo. Comprender las diferencias entre ambos le impedirá abrigar expectativas ingenuas, alejadas de la realidad. También evitará que haga compromisos precipitados que pudiera lamentar más tarde. El siguiente artículo le mostrará cómo cultivar amor verdadero y desinteresado, y cómo ganarse el amor de los demás.


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El Deseo De Ser Amado. ( capitulo 1 ) Jan 10, 2012 6:49 pm
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El deseo de ser amado
Hace mucho tiempo, en una ciudad que hoy forma parte de Turquía, vivía una muchacha llamada Lea. Ella era poco agraciada; en cambio, su hermana menor, Raquel, era hermosa.



RAQUEL conoció a un hombre que se enamoró tanto de ella que aceptó trabajar siete años para el futuro suegro con tal de poder desposarla. Sin embargo, en la noche de bodas, el padre puso a Lea en el lugar de su hermana. No sabemos qué sintió Lea, pero de seguro ella sabía que aquello difícilmente era un buen comienzo para el matrimonio.

El nuevo esposo protestó en cuanto se dio cuenta de lo ocurrido, y entonces el padre de las jóvenes le explicó que la costumbre era casar primero a la hija mayor. Ahora Lea estaba casada, mediante engaños, con un hombre cuyo primer amor era su hermana menor, con quien también se desposó. ¡Qué triste debe haberse sentido al ver que su hermana recibía casi todo el cariño! Lea no tenía ninguna historia romántica que contar de su noviazgo, y del día de su boda guardaba pocos recuerdos gratos, si acaso alguno. ¡Cuánto debe haber anhelado ser amada como Raquel! En parte víctima de las circunstancias, probablemente muchas veces sintió que nadie la quería.*

Mucha gente de hoy se identificaría hasta cierto punto con Lea. Todos tenemos muy arraigada la necesidad de amar y ser amados. Quizás ansiemos el cariño de un cónyuge o busquemos el afecto de los padres, los hijos, los hermanos o los amigos. Pero como Lea, puede ser que veamos a otros encontrar el amor, mientras nosotros permanecemos solos.

Desde niños escuchamos historias románticas de personas atractivas que se enamoran y viven felices para siempre. Los cantantes hablan del amor, los poetas lo exaltan. Y sin embargo, “seguramente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tantas expectativas pero que fracase con tanta frecuencia como el amor”, afirma un investigador. Eso es verdad; a menudo son nuestras relaciones más estrechas las más turbulentas, las que en vez de alegrías nos producen penas. En varios países, un 40% de los enlaces matrimoniales termina en divorcio, y muchas parejas que no se divorcian están lejos de ser felices.

Además, en numerosos países aumenta la cantidad de familias monoparentales y disfuncionales, en las que los hijos también son víctimas. Pero son especialmente los hijos quienes necesitan la seguridad emocional de un ambiente familiar cálido y amoroso. Así pues, ¿qué pasó con el amor? ¿A quién acudir para aprender sobre esta preciosa virtud? Los siguientes artículos tratarán estas cuestiones.






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Como Puedo LLevarme Bien Con Mis Hermanos(as )? Jan 5, 2012 7:18 pm
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¿Cómo puedo llevarme bien con mis hermanos?Temas relacionados:


¿Cómo definirías tu relación con cada uno de tus hermanos?

Somos muy amigos
Casi siempre nos llevamos bien
Nos aguantamos
Peleamos todo el tiempo
HAY hermanos que se llevan muy bien. Por ejemplo, Felicia, de 19 años, cuenta: “Una de mis mejores amigas es mi hermana Irene, que tiene 16 años”.* Y Carla, de 17, dice de su hermano Eric, que tiene 20: “Nos llevamos súper bien. Nunca nos peleamos”.

Por otra parte, muchos se tratan como Lorena y Marla. “Nos peleamos por todo —explica Lorena—, hasta por lo más insignificante.” Quizás te identifiques con lo que Alicia, de 12 años, siente respecto a su hermano Daniel, de 14: “Me saca de quicio. Se mete en mi habitación y toma ‘prestadas’ mis cosas sin preguntar. ¡Es tan inmaduro!”.

¿Te pasa lo mismo con alguno de tus hermanos? Es cierto que tus padres tienen la responsabilidad de mantener el orden en el hogar. Sin embargo, tarde o temprano tendrás que aprender a llevarte bien con los demás, y eso es algo que puedes hacer mientras vives en casa.

Piensa en las peleas que has tenido con tu hermano o hermana. ¿A qué se deben la mayoría de las veces? Mira la lista de abajo y marca con los recuadros aplicables en tu caso o anota tú mismo lo que más te irrita de él o ella.

Objetos personales. Toma “prestadas” cosas mías sin pedírmelas.
Choques de personalidad. Se porta de forma egoísta o desconsiderada, o trata de controlar mi vida.
Privacidad. Entra en mi habitación sin llamar o lee mis mensajes de texto o de correo electrónico sin pedirme permiso.
Otros
Si tu hermano te irrita continuamente —diciéndote lo que tienes que hacer o invadiendo tu privacidad— quizás te cueste evitar el resentimiento. Pero un proverbio bíblico dice: “El apretar la nariz es lo que produce sangre, y el apretar la cólera es lo que produce riña” (Proverbios 30:33). Si le guardas rencor, es probable que se produzca un estallido de rabia, igual que te puede sangrar la nariz si la aprietas. Lo único que conseguirás es que el problema empeore (Proverbios 26:21). ¿Qué puedes hacer para que una irritación no se convierta en una amarga discusión? El primer paso es identificar el auténtico problema.

¿Es una situación aislada, o un problema más profundo?
Una disputa entre hermanos podría compararse a un grano. Aunque lo que se ve solo es una marca desagradable, salió porque había una infección. De forma similar, una pelea desagradable entre hermanos suele ser la prueba visible de un problema más profundo.


Un problema entre hermanos podría compararse a un grano: para curarlo no solo hay que atacar el síntoma, sino el auténtico problema
Podrías simplemente apretar el grano. Sin embargo, así solo atacarías el síntoma, y podría quedarte una cicatriz o agravarse el problema. Lo mejor para que no te salgan más granos sería tratar la infección. Lo mismo ocurre con una pelea entre hermanos. Si logras identificar su verdadera causa, no solo resolverás el incidente, sino que llegarás a la raíz del problema. También podrás poner en práctica el consejo del sabio rey Salomón, quien escribió: “La perspicacia del hombre ciertamente retarda su cólera” (Proverbios 19:11).

Por ejemplo, Alicia, citada antes, dijo de su hermano Daniel: “Se mete en mi habitación y toma ‘prestadas’ mis cosas sin preguntar”. Ese es el incidente. Pero ¿cuál piensas que es el verdadero problema? Seguramente tiene que ver con el respeto.#

Alicia podría tratar de resolver el problema diciéndole a Daniel que nunca se meta en su habitación ni use sus cosas. Pero esa solución solo se centraría en el síntoma y seguramente provocaría más peleas. Sin embargo, si Alicia pudiera convencer a Daniel de que respete su privacidad y sus cosas, su relación sin duda mejoraría.

IDENTIFICA EL AUTÉNTICO PROBLEMA
¿Quieres identificar mejor los verdaderos problemas que tienes con tus hermanos? Te ayudará leer la parábola de Jesús sobre el hijo que abandonó el hogar y malgastó su herencia (Lucas 15:11-32).

Fíjate en cómo reaccionó el hermano mayor cuando el menor volvió a casa. Después, contesta las siguientes preguntas:

¿Qué incidente irritó al hermano mayor?
¿Cuál piensas que era el problema de fondo?
¿Cómo trató de resolverlo el padre?
¿Qué debía hacer el hermano mayor para solucionar el problema?
Piensa ahora en una discusión reciente que hayas tenido con alguno de tus hermanos. Luego, anota tus respuestas a estas preguntas.

¿Por qué razón se pelearon?
¿Cuál crees que era la causa real?
¿Qué reglas básicas estarías dispuesto a seguir para evitar más peleas?
Aprende a resolver o evitar las peleas
Por supuesto, identificar el verdadero problema es solo parte de la solución. ¿Qué puedes hacer para resolverlo y evitar más peleas? Intenta dar los seis pasos siguientes.

Pacta algunas reglas básicas. “Resultan frustrados los planes donde no hay habla confidencial”, escribió el rey Salomón (Proverbios 15:22). Para no frustrarte, vuelve a mirar lo que marcaste como causa de las peleas entre tu hermano y tú. Junto con él, trata de encontrar reglas que ambos puedan comprometerse a seguir y que apunten al auténtico problema. Por ejemplo, si se pelean porque uno usa las cosas del otro sin permiso, la regla número uno podría ser: “Siempre pregunta antes de llevarte algo que sea de otra persona”. Y la regla número dos: “Respeta el derecho de tu hermano a decir que no puedes usar algo suyo”. Al elaborar estas reglas, piensa en este mandato de Jesús: “Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12). De esa forma establecerás reglas que tanto tú como tu hermano podrán seguir. Entonces habla de ello con tus padres para asegurarte de que aprueban el acuerdo (Efesios 6:1).
Empieza por ser tú quien respete las reglas. El apóstol Pablo escribió: “Tú, sin embargo, el que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú, el que predicas: ‘No hurtes’, ¿hurtas?” (Romanos 2:21). ¿Cómo puedes poner en práctica este principio? Por ejemplo, si quieres que tu hermano o hermana respete tu privacidad, tú también debes llamar a la puerta antes de entrar en su habitación, o pedir permiso antes de leer sus mensajes de texto o de correo electrónico.
No te ofendas enseguida. ¿Por qué es este un buen consejo? Porque, como dice un proverbio bíblico, “enojarse es una tontería” (Eclesiastés 7:9, La Palabra de Dios para Todos). Si te ofendes con facilidad, vivirás amargado. Es verdad, tu hermano hará o dirá cosas que te molestarán. Pero pregúntate: “¿Le hice yo algo parecido alguna vez?” (Mateo 7:1-5). Jenny cuenta: “Cuando tenía 13 años, pensaba que mi opinión era la más importante y que debía ser oída. Mi hermana menor está ahora en una etapa similar, así que trato de no enfadarme por las cosas que dice”.
Perdona y olvida. Los problemas graves hay que analizarlos y resolverlos. Pero ¿debes reprocharle a tu hermano cada error que cometa? Jehová Dios se alegra cuando estás dispuesto a “pasar por alto la transgresión” (Proverbios 19:11). Alison, de 19 años, explica: “Por lo general, mi hermana Rachel y yo podemos resolver bien nuestras diferencias. Las dos nos disculpamos enseguida y luego explicamos lo que nos parece que fue la causa de la pelea. A veces, antes de hablar de un problema, lo consulto con la almohada. A menudo, a la mañana siguiente es como si no hubiera pasado nada, y ni siquiera tengo que mencionarlo”.
Pide a tus padres que hagan de mediadores. Si no te ves capaz de resolver un problema importante con tu hermano, tus padres podrían ayudarte a hacer las paces (Romanos 14:19). Recuerda, no obstante, que saber solucionar conflictos sin recurrir a los padres es un indicador de progreso hacia la auténtica madurez.
Valora las buenas cualidades de tus hermanos. Seguro que tienen cualidades que tú admiras. Anota abajo una cosa que valoras de cada uno de ellos. Nombre Lo que valoro




En vez de obsesionarte con las faltas de tus hermanos, ¿por qué no buscas una oportunidad para decirles lo que te gusta de ellos? (Salmo 130:3; Proverbios 15:23.)


LO QUE OPINAN OTROS JÓVENES

Tia

“Quiero ser amiga de mis hermanas toda la vida, por eso creo que lo mejor es empezar a serlo ahora mismo.”

Bianca

“Hacemos cosas en familia, y eso nos mantiene unidos. Parece que no peleamos tanto como antes.”

Samantha

“En algunas cosas mi hermana y yo somos como la noche y el día. Sin embargo, ella es muy especial, y no la cambiaría por nada del mundo”

Marilyn

“Sin mis hermanos, mis mejores recuerdos no existirían. A quienes tienen hermanos les recomiendo que no los den por sentado”

Realidad de la vida: Cuando te vayas de casa, a veces te verás rodeado de gente que te irrite: compañeros de trabajo y otras personas que actuarán de forma grosera, insensible y egoísta. Tu hogar es el sitio donde puedes aprender a resolver pacíficamente los conflictos. Si tienes un hermano con quien resulta difícil llevarse bien, mira el lado bueno del asunto: te está ayudando a adquirir habilidades útiles para la vida.

La Biblia reconoce que un hermano o hermana no siempre será el compañero más íntimo que tengas (Proverbios 18:24). Pero puedes fortalecer tu amistad con tus hermanos si tanto ellos como tú “continúan soportándose unos a otros”, aun cuando tengas alguna “causa de queja” válida contra ellos (Colosenses 3:13). Si haces eso, es probable que tus hermanos dejen de irritarte tanto. Y que incluso tú les hagas enojar menos a ellos.

PARA PENSAR
¿Por qué es importante entender la diferencia entre una situación aislada y un problema más profundo?
¿Cuál de los seis pasos expuestos en este artículo requiere más esfuerzo de tu parte?
Encontrarás más artículos de la sección “Los jóvenes preguntan” en www.watchtower.org/yps

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Quien Fue Realmente JESUS. ( capitulo 4 ) Dec 31, 2011 9:15 am
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Artículos de esta serie:

¿Quién fue realmente Jesús?
Jesús: su origen
Jesús: su vida
Jesús: su muerte

Jesús: su muerte
“El Hijo del hombre [...] vino [...] para dar su vida en rescate en cambio por muchos.” (MARCOS 10:45, nota)

JESÚS sabía lo que le esperaba. Tenía plena conciencia de que su vida no sería fácil y que sería asesinado de una forma terrible con poco más de treinta años. Aun así, estaba totalmente preparado para afrontar su final.

La Biblia concede mucha importancia a la muerte de Jesús. Según una obra de consulta, esta se menciona de forma directa más de ciento setenta y cinco veces en las Escrituras Griegas Cristianas (Nuevo Testamento). Pero ¿por qué tuvo que sufrir Jesús una muerte cruel? Es importante conocer la respuesta, pues su muerte puede ejercer un profundo efecto en nuestra vida.


Lo que Jesús sabía Durante su último año de vida, Jesús habló en varias ocasiones de los sufrimientos y la muerte que le esperaban. Por ejemplo, mientras se dirigían a Jerusalén para celebrar la Pascua, les dijo a sus doce apóstoles: “El Hijo del hombre será entregado a los sacerdotes principales y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a hombres de las naciones, y se burlarán de él y le escupirán y lo azotarán y lo matarán” (Marcos 10:33, 34).* ¿Cómo es posible que supiera con tanta exactitud lo que le iba a ocurrir?

Jesús conocía bien las numerosas profecías de las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento) que describían su propia muerte (Lucas 18:31-33). A continuación se citan algunas de ellas, seguidas por los pasajes bíblicos que indican cómo se cumplieron.

Profecías sobre la muerte del Mesías

Lo traicionarían por treinta monedas de plata (ZACARÍAS 11:12; MATEO 26:14-16).
Le escupirían y lo golpearían (ISAÍAS 50:6; MATEO 26:67; 27:26, 30).
Lo clavarían en un madero (SALMO 22:16, nota; MARCOS 15:24, 25).
Se burlarían de él en su agonía ; MATEO 27:39-43).
Durante su ejecución no le partirían ningún hueso (SALMO 34:20; JUAN 19:33, 36).
Jesús cumplió estas y muchas otras profecías, y no es posible que él manipulara su cumplimiento. Ello demuestra que realmente era el enviado de Dios.#

Ahora bien, ¿por qué fue necesario que Jesús sufriera aquella muerte?

Para resolver dos cuestiones trascendentales Jesús estaba muy al tanto de las cuestiones que surgieron en el jardín de Edén, cuando un ángel rebelde logró que Adán y Eva desobedecieran a Dios. ¿Cuáles eran esas cuestiones? Primero, si la forma de gobernar de Dios era justa, y segundo, si los seres humanos serían leales a Dios al ser sometidos a prueba (Génesis 3:1-6; Job 2:1-5).

Con su muerte, Jesús dio una respuesta contundente a ambas cuestiones. Fue “obediente hasta la muerte [...] en un madero de tormento”, y así defendió que Dios es un Soberano justo . Además, demostró que un hombre perfecto podía ser leal a Dios incluso en las peores circunstancias.


Para salvar a la humanidad El profeta Isaías predijo que el Mesías, con su sufrimiento y muerte, lograría borrar nuestros pecados (Isaías 53:5, 10). Consciente de ello, Jesús estuvo dispuesto a “dar su alma en rescate en cambio por muchos” . Su sacrificio hizo posible que los seres humanos imperfectos tengamos una buena relación con Jehová y seamos liberados del pecado y la muerte. Gracias a este sacrificio podemos recuperar lo que Adán y Eva perdieron cuando pecaron: la posibilidad de vivir para siempre en la Tierra en condiciones perfectas (Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4).%

Jesús y usted En esta serie de artículos hemos examinado lo que la Biblia dice sobre el origen, la vida y la muerte de Jesús. Ahora bien, no basta con que conozcamos la verdad acerca de Cristo. También tenemos que permitir que sus enseñanzas influyan en nuestra vida. Si así lo hacemos, seremos más felices y tendremos la maravillosa posibilidad de vivir para siempre. La Biblia indica lo que Dios espera que hagamos:

Seguir aprendiendo acerca de Jesucristo y de la función que cumple en el propósito divino (JUAN 17:3).
Ejercer fe en Jesús y llevar una vida que demuestre que lo aceptamos como Salvador (JUAN 3:36; HECHOS 5:31).
“Hijo unigénito” de Dios, el único medio a través del cual podemos recibir la “vida eterna” (Juan 3:16).

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* Jesús se refirió a sí mismo muchas veces como “el Hijo del hombre” (Mateo 8:20). Con esta expresión no solo aclaró que era un ser humano en el sentido pleno de la palabra, sino que también se identificó como el “hijo del hombre” del que hablaban los profetas (Daniel 7:13, 14).



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Quien Fue Realmente JESUS. ? ( capitulo 3 ) Dec 31, 2011 8:53 am
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Artículos de esta serie:

¿Quién fue realmente Jesús?
Jesús: su origen
Jesús: su vida
Jesús: su muerte


Jesús: su vida
“Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra.” (JUAN 4:34)

¿QUÉ quiso decir Jesús con estas palabras? El contexto nos ayuda a entenderlo. Había pasado toda la mañana caminando por las colinas de Samaria con sus discípulos (Juan 4:6, nota). Estos, pensando que su maestro debía de tener hambre, le propusieron comer algo (Juan 4:31-33). Y la respuesta de Jesús, citada arriba, fue un perfecto resumen de su propósito en la vida. Para él, cumplir la misión que Dios le había encomendado era más importante incluso que comer. Sus palabras y sus hechos demostraron que su vida realmente giraba en torno a la voluntad de Dios. ¿Qué implicaba esto? Veamos.


Predicar y enseñar acerca del Reino de Dios La Biblia señala que él “recorría toda Galilea, enseñando [...] y predicando las buenas nuevas del reino” (Mateo 4:23). Como vemos, no se limitaba a predicar —o pregonar— el Reino de Dios, sino que, con argumentos lógicos y explicaciones convincentes, también enseñaba a las personas acerca de dicho Reino.

Durante su ministerio, Jesús les reveló a sus discípulos qué es y qué hará este gobierno. A continuación se enumeran algunas de sus enseñanzas y los versículos bíblicos que las contienen.

El Reino de Dios es un gobierno celestial, y Jehová ha nombrado Rey a Jesús (MATEO 4:17; JUAN 18:36).
El Reino santificará el nombre de Dios y hará que se cumpla su voluntad en la Tierra así como se hace en el cielo (MATEO 6:9, 10).
Bajo este Reino, todo el planeta será transformado en un paraíso (LUCAS 23:42, 43)
El Reino vendrá pronto y hará que se cumpla la voluntad de Dios para la Tierra (MATEO 24:3, 7-12).*

Hacer milagros A Jesús, sus discípulos solían llamarlo “Maestro” (Juan 13:13). Sin embargo, durante los tres años y medio que estuvo predicando, también fue conocido por sus milagros. ¿Por qué los hizo? En primer lugar, para probar que era el enviado de Dios, y en segundo lugar, para mostrar a pequeña escala lo que haría en el futuro en su función de rey (Mateo 11:2-6). ¿Cuáles fueron algunos de estos milagros?

Calmó el mar y detuvo los vientos de una tormenta (MARCOS 4:39-41).
Curó a ciegos, sordos, cojos y a muchos otros enfermos (LUCAS 7:21, 22).
Alimentó a grandes muchedumbres multiplicando la comida (MATEO 14:17-21; .
Resucitó al menos a tres personas (LUCAS 7:11-15; .
Sin duda, vivir en la Tierra bajo el gobierno de un rey tan extraordinario será una experiencia maravillosa.

Revelar la personalidad de Jehová ¿Quién mejor que Jesucristo, el Hijo de Dios, para enseñarnos cómo es su Padre, Jehová? Él fue “el primogénito de toda la creación” y, como tal, vivió con Dios en el cielo más tiempo que ningún otro ser espiritual (Colosenses 1:15). Seguro que dispuso de muchas ocasiones para aprender cuál era la voluntad de su Padre y comprender su forma de ser, pensar y actuar.

No es de extrañar que afirmara: “Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo esté dispuesto a revelarlo” (Lucas 10:22). Por supuesto, Jesús estaba más que dispuesto a enseñar a la gente cómo era su Padre: le entusiasmaba hacerlo. Y es que hablaba desde una perspectiva privilegiada, pues todo lo que enseñaba lo había aprendido en el cielo, en la presencia del Altísimo .

En cierto sentido, lo que Jesús hizo al revelarnos la personalidad de su Padre podría compararse a la forma en que funciona un transformador eléctrico. Este aparato toma corriente de alto voltaje y la transforma en corriente de bajo voltaje para que podamos emplearla en nuestro hogar. En el caso de Jesús, tomó lo que había aprendido sobre su Padre en el cielo y lo transmitió de una forma que los seres humanos pudiéramos asimilar con facilidad.

¿Qué métodos empleó para darnos a conocer la personalidad de su Padre?

Con sus enseñanzas, dejó claro quién es Jehová: su nombre, su propósito y su forma de actuar (JUAN 3:16; 17:6, 26).
Con sus actos, reveló muchas de las bellas cualidades de la personalidad de Dios. Como si de un espejo se tratara, Jesús reflejó a la perfección la forma de ser de su Padre. Es como si hubiera dicho: “Si quieren saber cómo es mi Padre, fíjense en mí” (JUAN 5:19; 14:9).
Desde luego, la vida de Jesús fue algo realmente excepcional. Ahora bien, ¿por qué tuvo que morir? Como veremos, comprender las razones y actuar en consecuencia puede reportarnos enormes beneficios.

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